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#TierradeEmprendedores. Una luz que nunca se apagó

Tierra de Emprendedores 14/11/2017 18:23 Alma Gómez Actualizada 18:23

La perseverancia de Héctor Balbas dio frutos, y hoy es uno de los proveedores de la tienda de autoservicio Walmart

“Fueron años muy oscuros”, cuenta el ingeniero en Química, Héctor Balbas, quien vendió por muchos años sus lámparas en los tianguis y mercados de la ciudad de Querétaro.

Tiempo después, la perseverancia del emprendedor dio frutos, y hoy es uno de los proveedores de la tienda de autoservicio Walmart. Las lámparas que se producen en Manufacturera de Aluminio de Querétaro S.A de C.V se venden en mil 60 tiendas en todo el país.

Héctor trabajaba en una empresa de la industria automotriz donde era gerente de manufactura, pero renunció a su empleo para ser su propio jefe. Con el dinero que le dio la empresa compró las cuatro máquinas con las que empezó a fabricar sus primeras lámparas y así comenzaron los años de éxito.

En 2001 las lámparas de Héctor dejaron de venderse y distribuirse en Estados Unidos. El ingeniero en Química pasó de tener 100 empleados, a ser dueño de una nave industrial en donde ya no había trabajo para nadie.

Las lámparas que habían quedado listas para ser exportadas se vendían poco a poco en los tianguis. Héctor y Rosario Reyes, su empleada de toda la vida, vendían juntos 13 lámparas al día, cuando mucho.

La calma después de la tormenta llegó en el año 2005, cuando la Secretaría de Desarrollo Sustentable (Sedesu) convocó a pequeños emprendedores de Querétaro para participar en el programa “Adopta una Pyme”, impulsado por la tienda de autoservicio Walmart.

Manufacturera de Aluminio de Querétaro S.A de C.V fue seleccionada como una de las mejores y le permitieron vender lámparas durante cinco semanas en todas las tiendas Walmart de Querétaro. Se vendieron todas las lámparas y en muy poco tiempo; por ello, la tienda de autoservicio inició una nueva relación comercial con la empresa de Héctor.

Héctor Balbas cuenta con orgullo que sus lámparas se venden en todo el país, producto de su esfuerzo, el apoyo de su familia y la constancia de sus trabajadores más cercanos que jamás lo dejaron solo.

Cuando pones tu propia empresa aprendes a ser capacitador, recursos humanos, barrendero, contador, de todo. Uno tiene que amar lo que hace, no se puede pensar sólo en el dinero. Mi familia y mis trabajadores me apoyaron, fueron varios años de oscuridad. Cuando me quedé sin trabajo y vendía en los tianguis hubo gente que dijo ‘mira qué bajo llegó’, pero yo nunca he llegado bajo o alto, siempre he estado en el mismo lugar, trabajando”, afirma orgulloso el ingeniero queretano.

El ingeniero Héctor Balbas está convencido de que todavía existen muchos nichos de oportunidad, por eso, a futuro, planea incursionar con sus lámparas en el ámbito de las granjas y la crianza de animales.