El futbol llanero vive un proceso de extinción | Querétaro

El futbol llanero vive un proceso de extinción

Especiales 13/11/2017 17:32 Danaý Martínez Actualizada 17:32

El fundador del certamen La Divina Pastora advierte que la mayoría de las canchas de tierra se han mudado a la periferia de la ciudad

No sólo es el campo de tierra lo que caracteriza el verdadero futbol de barrio, sino también se necesita a la gente que habita en los barrios, pues éstos constituyen la columna vertebral en la organización de estos torneos

“Futbol llanero ya hay muy poco, llanero es en la cancha de tierra donde se juega el futbol de barrio, y la última liga que en el municipio de Querétaro se puede llamar llanera es la Liga del Sur, que ya tampoco es tan llanera porque está en un campo de pasto sintético, y aparte de que se les paga muchísimo dinero por participar. En los campos llaneros ya muchos no quieren participar”, expresó Marcelino Soto, mejor conocido como Maches, organizador del torneo de La Divina Pastora.

Cuando empezó el torneo de la Divina Pastora era el puro barrio de San Francisquito, se participaba con el nombre de las calles. Había invitados como el Reforma, los de Palmas, cercanos, ese era el torneo original. Después empezaron a proliferar los partidos con jugadores ex profesionales, empezaron a pagar, empezaron a ver el torneo a manera de generar dinero para sus equipos Ahí fue cuando los equipos de mi barrio se quedaron sin participar porque no tenían la solvencia económica para pagar sus inscripción y arbitraje. Sin embargo, aprovechando que tenía relación con el municipio, vi la forma de retomar el nombre del torneo”, agregó Maches.

El torneo de La Divina Pastora se realiza en el marco de la fiesta patronal del barrio de San Francisquito, durante la última semana de agosto y finaliza la primera semana de septiembre, previo a la fiesta grande, el 8 de septiembre.

Actualmente juegan 16 equipos, este año La Sierrita resultó el campeón, y a la par del torneo se juega uno de veteranos donde hay ocho equipos, y los niños también participan en un cuadrangular. El campo de la Cuesta Colorada, en Hércules, es el recinto donde se aguarda cada año para jugar en el llano.

Diversas anécdotas guardan cada uno de los campos o los lugares donde antes se jugaron innumerables partidos de campeonato. Soto recuerda la rivalidad tan fuerte que existía dentro y fuera del terreno de juego, y cómo algunos encuentros se llegaron a salir de control, debido a la dura rivalidad que hay entre los barrios.

“Este año, y eso me da mucha tristeza, no participó el equipo de Deportes Ríos. El dueño fue el padrino de mi torneo, el señor Lorenzo Ríos, pionero del futbol amateur aquí en Querétaro. Este año, su chavo se llevó el equipo al otro torneo y jugaron semifinales, perdieron, pero era de los equipos tradicionales y se siente feo, como traición.

"En mi barrio la mayoría de los chavos prefieren jugar en un campo de tierra que, en uno sintético. Hay muchos jugadores que se van a jugar a los ranchos; por ejemplo, el equipo que yo traía, el Atlético San Pancho, juega en Tolimán porque prefieren la tierra”, señaló Maches

La rivalidad y la lealtad son códigos de barrio que aún tienen mucho peso, pero que algunos ya no respetan.

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