Académicos y especialistas en seguridad nacional consideraron que el enfrentamiento entre presuntos delincuentes y policías locales en Villa Unión, municipio de Mazatlán, es una muestra del reacomodo entre grupos criminales que operan en la zona y que buscan mayor poder, después de la detención y encarcelamiento de Joaquín El Chapo Guzmán, líder del Cártel de Sinaloa.

En entrevista con EL UNIVERSAL, Rodrigo Soto, académico de la Universidad Panamericana, aseguró que los hechos ocurridos en este poblado de Mazatlán son una dinámica que existen dentro del crimen organizado cuando hay un vacío de poder por el negocio del narcotráfico.

“Cuando hay un vacío de poder alguien tiende a llenarlo, es un fenómeno natural en toda institución donde hay una estructura y una jerarquía, porque no puede haber un vacío de poder porque si hay vacío de poder no hay operación para este tipo de organizaciones”, dijo.

El especialista señaló que desafortunadamente en Sinaloa son muchos años de una cultura de muerte y drogas, “es el modus vivendi de muchas personas de este tipo de asociaciones defectuosas”.

En este sentido, Enrique Soto consideró que conociendo el contexto que se vive en esa entidad, “la lucha entre cárteles se ve que será ardua, larga y será dolorosa”.

Ariadna Salazar Quiñonez, investigadora del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), dijo que el tema del narcotráfico es una problemática difícil de erradicar y no basta con detener al líder de un grupo. Manifestó que se deben de continuar con operativos conjuntos entre policías locales y fuerzas federales, pues aseguró que sólo de esa forma se podrá hacer frente a los cárteles de la droga que existen en esa entidad.

Agregó que otra de las acciones que tiene que hacer el Estado mexicano es continuar con el decomiso de bienes, seguir penalizando el uso de las armas, “es decir, toda esta serie de cuestiones que tiene que ver con la prevención. Aquí la clave para erradicar por completo el problema del narco es la prevención”.

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