Agua potable. Consumo insensato con historia

Querétaro veneró con un gran festín el arribo del líquido y ahora vive una gran escasez
Agua potable. Consumo insensato con historia
Foto: Mitzi Olvera
22/11/2019
03:48
Alma Gómez
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Aquella mañana fría del 17 de octubre del año 1738, el agua potable bajó por primera vez desde el enorme acueducto de Querétaro hasta el lugar que ahora conocemos como Plaza de Armas. 

Antes de la hermosa fuente de los perritos, estaba una simple fuente de cantera en forma de pileta. Su función no era ser ornato, sino una verdadera fuente de vida, herramienta de trabajo y punto de encuentros sociales. 

En 1738 el agua potable llegó hasta la pequeña ciudad de Querétaro que en ese entonces no tenia mas de 5 mil habitantes, a través de las primeras 10 fuentes de cantera. 

El día en que el agua bajó con fuerza hasta la ciudad, hubo fiesta durante dos semanas; el padre bendijo la fuente, bendijo el agua, bendijo la vida y tal vez bendijo hasta al Marqués de la Villa del Villar del Águila, encargado del proyecto del acueducto y de la distribución del agua que caía por gravedad hasta las primeras fuentes de esta ciudad, que de hecho, todavía están presentes en varios puntos como Altamirano y Reforma, 5 de Mayo casi esquina con Gutiérrez Nájera y la calle de Vergara casi esquina con Independencia.   

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El antropólogo Edgardo Moreno Pérez, detalla la enorme fiesta realizada aquel día, según lo relatado en las crónicas del ayuntamiento de Querétaro. 

“Ese día en que brota el agua en Querétaro hay gran fiesta, venían los congregantes con sus cirios altos, con cánticos, llegan a Plaza de Armas donde hay un templete con muchas flores, y hacen la bendición a la pila de agua que anteriormente estaba ubicada ahí. Hubo fiesta por 15 días, hubo juegos pirotécnicos, repique de campanas, funciones de teatro, misas y  comedias en varias plazas públicas”. 

Las primeras 10 piletas que almacenaban el agua representaron durante varios años un gran privilegio para los queretanos que ya no tenían que acudir hasta el río para llevar agua hasta sus casas; ahora bastaba con caminar hacia la fuente y llenar cántaros de agua mientras se platicaba con las comadres; fue en este momento cuando surgió el oficio del aguador, aquellas personas que cargaban cántaros llenos de agua y por unos centavos las llevaban hasta las casas de los vecinos. 

Pero después, el agua potable que llegaba tan fácilmente hasta el pueblo comenzó a contaminarse; varios comerciantes usaban las piletas para lavar ahí las pieles que vendían, algunos bañaban ahí sus caballos y aquellas fuentes rebosantes de agua cristalina se convirtieron en basureros; por eso el gobierno municipal comenzó a implementar restricciones e incluso multas para aquellos que hicieran mal uso de estos espacios públicos. 

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“En las actas de cabildo se dice que los vecinos se quejaban por los malos olores en las fuentes, porque los comerciantes hacían lavado de frutas o los carniceros destacaban sus animales, eso llevó al declive de las pilas de agua como forma de abastecimiento, esto durante las primeras décadas del siglo 20, donde además se cambia la letrina por el excusado inglés y el sistema del agua entubada en hierro.  Así fue como las primeras fuentes perdieron su utilidad. Algunos vecinos incluso decían ‘mejor quiten la fuente porque se ha convertido en un basurero, hay moscos’. Por estas razones sí fueron quitadas varias fuentes. Esa era agua limpia, para consumo humano, las personas iban a la fuente con sus cántaros, estaba prohibido lavar ahí, aunque había reportes de gente que bañaba ahí a sus caballos o lavaba su ropa”. 

El abastecimiento de agua a través de fuentes era tan importante, que las familias más adineradas podían darse el lujo de tener su propia fuente en casa, no sin antes pagar las respectivas cuotas a la autoridad, dependiendo del grosor del chorro de agua. Si el chorro era delgado como un hilo, el costo era menor, pero si el chorro de agua era más grande, entonces se debía pagar más. 

Con el paso de los años, los sistemas de drenaje revolucionaron la forma en la que la población podía acceder al agua potable; pero a pesar de los nuevos sistemas de distribución de agua, las primeras fuentes seguían ahí, tal vez perdieron su objetivo principal, pero no su riqueza histórica. Ahora son monumentos históricos protegidos por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

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*Para el antropólogo Edgardo Moreno Pérez, la todavía conservación intacta de las primeras fuentes en Querétaro representa uno de los problemas centenarios de la ciudad, el abastecimiento del agua potable. Insiste en que la capital siempre ha tenido problemas con el uso del agua y que aún así, no hemos aprendido conservar el valioso líquido. 

“Las fuentes tienen un alto valor arquitectónico e histórico, pero también nos recuerdan una lección que no hemos aprendido, el cuidado del agua y la previsión sustentable para el futuro. Ahora abreste líquido, Querétaro desde su fundación ha tenido problemas con el abastecimiento de agua y ya no somos 5 mil habitantes, somos más de 2 millones y no nos hemos cuestionado sobre el uso que le damos a este líquido tan importante”, comenta el antropólogo. 

El problema del abastecimiento de agua en Querétaro aún es una realidad, pues aunque las primeras pilas de agua y el propio acueducto perdieron su funcionalidad, la población queretana aún depende del Acueducto II para recibir el líquido que es traído desde otras entidades.*

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