Ya sin el estorboso saco, pero aún con el agobio de la sofocante tarde capitalina, Guillermo Vázquez se sincera, bendecido por el valioso puntito que se agrega en el casillero de sus atribulados Pumas.

“No ganamos, pero tampoco perdimos. No es tan fácil. Hay que mejorar mucho todavía”, dice frente a los reflectores, al término del 1-1 entre universitarios y Xolos, en el estadio Olímpico Universitario.

“Hubo buena aplicación de lo que entrenamos y era importante no perder, para no crear más desconfianza”, añade reconfortado el estratega, luego de un sufrido debut en el timón auriazul.

El empate frente al equipo de Tijuana representa apagar una racha de cuatro derrotas consecutivas en la Liga MX, sin contar el tropezón de media semana contra Mérida, correspondiente a la Copa.

La urgencia permitirá a Pumas trabajar con menos premura durante el 60 aniversario de la fundación del Club Universidad, que se cumple esta semana. El superlíder invicto América —rival del próximo sábado—, formará parte de los “festejos”, al que visitarán justamente en el Coloso de Santa Úrsula.

Para romper con la inercia negativa, Memo recurre al librito. Dos días de trabajo no son suficientes para grandes cambios. Por eso emplea mismo formato ante León.

Atrás, los centrales Marco Palacios y Darío Verón. Van Rankin y Luis Fuentes aparecen en las bandas; Romagnoli y David Cabrera, en la recuperación; Leandro Augusto, aunque más abierto por izquierda, funciona como un tercer contención, mientras que Javier Cortés recibe más libertad en el otro lado. Ludueña es el cerebro y Eduardo Herrera es el único ajuste, en sustitución del lesionado Dante López.

La mecánica y los nervios son los mismos. El problema es que, a diferencia del León, los Xolos desperdician la primera jugada clarita de gol. El venezolano Juan Arango encara en mano a mano a Alejandro Palacios, mas su remate, de zurda, sale descompuesto, a un lado del poste derecho. Pifia que cae como bálsamo en el nervioso Memo Vázquez.

Tras la falla de Arango, Pumas se encuentra con la suya y la aprovecha. En el minuto 39, El Hachita Ludueña, activo e inteligente, roba dentro del área —por el costado derecho—, y sobre la línea de fondo se la pone a El Grande Herrera, quien jala del gatillo y anota.

“Sin duda ayudan los goles para tener mayor confianza. Tuve una oportunidad en la Copa; ahora esta en la Liga y hay que sacar provecho”, asegura Lalo, satisfecho. “Memo me dio la confianza y se lo agradezco. Trataré de responderle, pero esto es un equipo. Él apostó por el 11 de hoy [ayer] y quizá la próxima semana presente otro”, comparte.

Lo malo es que antes de que se escuche el silbatazo que los envíe a las regaderas, Richard Ruiz encuentra dormida a la zaga capitalina y vence el lance del Pikolín II, al 44’.

En el complemento, César Farías evita riesgos. Memo Vázquez también. Si acaso “sacrifica” a Leandro y apuesta por Ismael Sosa, quien aparece por derecha y le deja el flanco zurdo a Cortés. Enseguida descansa a Ludueña e incorpora al refuerzo Matías Britos. El último ajuste también es hombre por hombre: el chamaco Daniel Ramírez reaparece en lugar de Herrera.

El último esfuerzo no le alcanza a Pumas. La gresca sirve como colofón, tras el último silbatazo de Óscar Macías. En las gradas hay mantas de bienvenida para Memo y el dirigente Toño Sancho. “Agradezco las intenciones —responde el DT—, su apoyo es importante. Esperamos darles satisfacciones pronto”.

¿La primera será ante las Águilas del América?

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