Guadalajara.— Como en las semifinales del torneo pasado. Mismo rival. Idéntico 3-0 en contra. Similar desastre. Sólo que esta vez, ni siquiera hay Liguilla. Guadalajara se despide del Torneo Apertura 2015 con una goleada sufrida en casa, donde el público abuchea a un cuadro desangelado, sin ganas de estar en el campo, en apariencia deseoso de bajar la cortina e irse de vacaciones...

Los rojiblancos encaran este duelo, el último de la fase regular, con nulo espíritu. Se asoma un fantasma en la cancha del estadio Omnilife. No el del descenso, que se definirá hasta el término de la siguiente campaña, sino el del pasado. Chivas se ve tan parecido al de versiones anteriores, que espanta. El mismo equipo sin alma que se metió en problemas porcentuales aparece de nuevo sobre el césped.

Bryan Rabello desarma por completo a la defensa y patea con potencia, al ángulo. Gol visitante, al 33’.

En el arranque del complemento, derrumbe total. La defensa no existe. Calderón, por el costado derecho, levanta la mirada sin presión. Centro al corazón del área. Marco Fabián deja de seguir a Javier Abella, quien se levanta y conecta de cabeza, al poste contrario. Deja parado a Rodríguez. Gol de Santos. El 2-0 que “mata”, al 50’.

Cuatro minutos más tarde, la debacle. Djaniny Tavares dispara desde el costado derecho. Jair Pereira intenta tapar. El rebote queda en pies de César Ibáñez. Junto a él, Raúl López y Carlos Salcedo. Ninguno alcanza a cerrar. El visitante tiene tiempo y espacio. Define con tranquilidad. Es el 3-0 para los laguneros.

No hay más esperanza para el Guadalajara, que ve pasar los minutos sin reacción suficiente.

Es un lapidario 3-0. Pero pudo ser peor. Chivas se despide del Apertura 2015 de la peor manera. El Guadalajara ha sido visitado en su casa por el fantasma del pasado, para advertirle en el presente, que su futuro puede ser un caos.

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