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Mario, sin envidia hacia el DT del Pachuca

Deportes 15/10/2012 01:03 Actualizada 01:03

El morbo empalaga de torvos instintos a la salita de conferencias del estadio Olímpico Universitario... Mario Carrillo, aún en la victoria, es el foco de atención. Y en cuanto aparece, expulsa un largo suspiro, sofocado por el lacerante calor que se revuelve entre esa enfermiza mezcla de burla y lamentos generada en el ambiente.

“Son como 500”, calcula fatigado, al observar a la multitud de reporteros que inundan el lugar.

—¿Cuántos kilos ha bajado? —cuestiona alguien.

“No sé cuántos kilos, pero todavía me queda el traje”, responde, mientras las risitas sarcásticas acompañan la queja del director técnico de los Pumas.

Y aún ante el evidente agobio que le provoca la ocasión, Carrillo sorprende: “Este partido lo disfruté mucho, porque fue muy difícil, costó muchísima paciencia ante un rival que vino a desgastarnos, a forzarnos y lo logró”.

Inesperadamente, un despistado le cuestiona su punto de vista respecto de que poco a poco había logrado ganarse a la afición universitaria. Mas con toda sinceridad, el timonel responde: “Gracias por el poco a poco, pero yo no lo veo”, admite decepcionado.

—¿Terminará por convencer a esta afición?

“Me interesa mucho, mucho, mucho, decirle a mis jugadores que hicieron un gran partido. Hoy [ayer] mis defensivos fueron unos leones y gracias a ellos obtuvimos el triunfo. Me interesa convencer a mi equipo. A las personas, si me apoyan... mejor”.

Respecto del recibimiento que le dieron a Hugo Sánchez, el timonel felino simplemente aplaude sin hacer aspavientos: “Vieran que no [siento envidia], las muestras de cariño a Hugo son merecidas. Ganó muchos partidos. No me sorprende, es el último técnico bicampeón”, apunta, sin contradecir al reportero que lo pinta como parte de ese par de títulos.

Congruente, asegura que “ningún grito tapé”, en alusión a las consignas que le gritaban en la tribuna por no haber incluido al Tito Emanuel Villa y sí a David Izazola, quien a la postre marcaría el único gol del encuentro. “Metí a Izazola, porque faltaban 10 minutos y está para luchar, pelear, para meter rebotes y le cayeron”.

Enseguida, aboga por Villa: “Emanuel no está para 10 minutos, él tiene que jugar mucho más tiempo”, y comparte que está para jugar en cualquier instante.

Y después explica por qué no incluyó a Fernando Espinosa, a quien tenía sobre la banda, y terminó por sentar, para dar acceso a Izazola: “Lo iba a meter, pero decidimos que no, porque necesitábamos pelear una referencia arriba, por eso metí a Izazola”, dice.

Precisa que los canteranos son “recursos, son del club y trato de optimizar” y destaca: “Estoy orgulloso y me da mucho gusto trabajar aquí; ojalá sea por mucho tiempo. Es un equipo grande, de mucha tradición, así que me ilusiona y me motiva”.

Cansado, evita ampliar sus respuestas: “Vengo a sumar, a respetar una tradición y voy a dar todo lo que a mí me corresponde”.