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Y esperan más emociones

Tigres maniata al Monterrey, en una final que cumple: goles, buen futbol y hasta polémica

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Y esperan más emociones Foto: Imago7

Deportes 08/12/2017 02:42 ÉDGAR LUNA CRUZ Actualizada 08:53

San Nicolás de los Garza.— Final digna de serlo, con grandes protagonistas. Una final en la que Tigres dejó ir vivo a Rayados.

La fría noche, con una temperatura de -3 grados, que se vivió en el estadio Universitario, se calentó con el buen juego que dieron Tigres y Monterrey en el primer capítulo por el título, en el que los felinos fueron claramente superiores a los Rayados.

Empate a uno que deja todo en suspenso para la vuelta, en donde Rayados llega vivo, porque Tigres lo dejó vivir. El error de Nahuel Guzmán era predecible. Es un portero que pierde la cordura con suma facilidad, lo que no se esperaba es que lo hiciera tan pronto en el juego.

El querer adelantarse en ese tiro de esquina y propiciar el gol de Nico Sánchez echó por la borda, por algunos minutos, el plan de los Tigres de Ricardo Ferretti.

Después del tanto, los felinos se pusieron nerviosos, perdieron la calma y comenzaron a buscar excusas con base en golpes y reclamos.

Rayados aprovechó el momento. Comenzó a hacer lo suyo, lo que le sale tan bien, pero con lo que no contó fue que el amor propio de los Tigres resurgió.

Ahí el juego cambió. Cuando el Chaka le tomó la distancia a Forlán; cuando Dueñas desesperó a Carlos Sánchez y Gignac comenzó a jugar en equipo. Tigres despertó del letargo provocado por su portero, y Enner Valencia vendió el penalti, que el mismo cobró a lo Panenka.

El juego, que de inicio pareció ser para Rayados, terminó siendo felino. Gignac voló una de las que no vuela; Aquino mandaba centros y no eran rematados, el control era de los locales. En tanto que Rayados, confiado de inicio, terminó superado al final.

Aunque pareció que Monterrey recuperó la memoria en la segunda parte, Tigres nunca perdió las ganas de ganar, de buscar la victoria. Pero una cosa es querer, merecer y otra lograrlo. Gignac falló. Valencia no llegó. Vargas no concretó. Y Mohamed, al ver que era superado, metió a Jesús Molina para cerrar el juego, para decidirlo en la vuelta, allá en el estadio de Rayados en Guadalupe.

La tuvo Monterrey con Avilés, pero Nahuel lavó su error.

La intentó Gignac, pero el balón en su disparo reventó el poste. Vangioni y Ayala se fueron expulsados al final del juego, dejando todo para la vuelta, donde sí o sí, debe salir un campeón regio.

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