Jeff Hardy es energía pura y un consentidor de los fanáticos en su visita a la Ciudad de México.

La estrella de la WWE ya tiene 40 años de edad, es padre de dos pequeñas y está en plena recuperación de una cirugía en el hombro derecho. Fuera del cuadrilátero parece un hombre común, pero ante los cientos de aficionados mexicanos reunidos para verlo, recarga la batería.

Hardy abraza a cada seguidor suyo cuando tiene la oportunidad. Fueron pocos los que tomaron valentía para acercarse a su ídolo, ya que la seguridad para el luchador está completamente calculada.

También conocido como Willow, uno de sus alter egos en el wrestling, señala a aquellos con la cara pintada, en muestra de cariño para su ídolo.

Cartas, poemas y dibujos son entregados a la súper estrella de la lucha.

Hardy espera con ansiedad su regreso al ring, ya que anhela entregar más alegrías a sus aficionados en México, Estados Unidos y todo el mundo. Promete que estará de vuelta en WrestleMania XXXIV, a celebrarse en Nueva Orleans en abril próximo.

El luchador ya tuvo un retorno inesperado en la edición de este año, donde se robó el espectáculo junto a su hermano, Matt, en Orlando.

“Fue algo increíble. Siete años de ausencia para regresar al mejor escenario”, explica Hardy, quien se encuentra en la capital del país para promocionar SmackDown Live, que hará una gira que comienza el 1 de diciembre en la Arena Ciudad de México; en el Coliseo de Yucatán, estará el 2, y en la Arena Monterrey, el 3.

Hardy no subirá al cuadrilátero, pero “estarán A.J. Styles, Shinsuke Nakamura, entre otros. Si aman el wrestling profesional, deben ir”, invitó.

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