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HOUSTON.— El desayuno termina con una dulce ceremonia que se ha hecho costumbre. Todos los integrantes de la Selección Mexicana se reúnen en la mesa donde está sentado el más consentido de los chicos, ese depredador del área que cada año celebra su onomástico vestido de verde, blanco y rojo.
Y entonces aparece un pequeño trozo de pastel. Lujo otorgado a Javier Hernández el día que cumple 25 años de vida. Goleador implacable, astro rey de ese sistema solar llamado Selección Mexicana.
Ritual que se da justo antes de que el grupo se divida. Los futbolistas que iniciaron ante Nigeria sólo trabajan en el gimnasio y alberca; quienes no jugaron o recibieron pocos minutos, se trasladan —junto al cuerpo técnico— hacia el estadio Reliant, para hacer ejercicios futbolísticos más intensos. Al término de sus respectivas actividades, todos reciben la tarde libre.
Pese a estar lejos de sus seres queridos durante casi la mitad del día, El Chicharito se siente “feliz, sobre todo por estar representando a mi país. No hay mejor manera de pasar un cumpleaños”.
Le ha sucedido en los tres más recientes. Comienza a habituarse… Al igual que a las bromas de sus compañeros.
“(Lo celebramos) con un pastel y una bromita que siempre hacemos”, revela Pablo Barrera. “Llenamos jugo con agua y salsa. Se lo echamos en la cabeza; es bueno…”.
No tanto para Javier, quien es sometido a la peculiar celebración, mientras es felicitado por compañeros, cuerpo técnico y personal administrativo que viaja con los futbolistas de José Manuel de la Torre.
“Ya me ha tocado muchísimas veces. Es muy bonito cumplir años representando a este país”, insiste el delantero del Manchester United. “Es parte de”.
“Siempre soñé estar con la Selección, jugando en Europa. Se me ha dado, gracias a Dios, así es que unas por otras…”.
También se ha vuelto una costumbre que la celebración onomástica se presente un día después de ser el héroe tricolor. El año pasado, un gol suyo permitió al combinado mexicano obtener un agónico triunfo sobre Bosnia-Herzegovina (2-1). Ahora, viene de marcarle un par a las “Águilas Verdes”, muy bueno para empatar (2-2).
Apenas ha jugado 47 partidos con la Selección Nacional, pero ya suma 32 anotaciones. Es el quinto máximo realizador en la historia tricolor, sólo detrás de Luis Hernández (33), Carlos Hermosillo (35), Cuauhtémoc Blanco (39) y Jared Borgetti (46). Honor que comparte, al igual que el diminuto trozo de pastel que le es servido.
“Todos esos goles nunca los hubiera podido lograr sin todo el esfuerzo de mis compañeros que han estado en la Selección”, sentencia. “Todo es en conjunto; jugamos 11 y esperan otros fuera de la cancha”.
“No me gusta hablar de lo personal, sino de un grupo que tiene muchas ganas de clasificar al Mundial”.
Eso explica lo especial del momento, pese a que se ha tornado habitual en el seno del equipo dirigido por El Chepo. Javier desea que el próximo, el cumpleaños 26, sea festejado en Brasil, en plena preparación para la XX Copa del Mundo.
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