¿Y si regresamos La Santanada? | Querétaro

¿Y si regresamos La Santanada?

Olmo Martínez

Esta fiesta era una tradición, en la que miles de familias vivían en carne propia la “Pamplonada Queretana”

Ahora que andamos en las fiestas patronales por todos lados, mientras caminaba ayer entre los puestos de guajolotes, sopes y pan de feria con motivo de San Francisco, me parece un buen momento para recordar, añorar y sobre todo poner en el debate la vuelta de la gran tradición queretana llamada: La Santanada.

Los queretanos de sepa saben a lo que me refiero y es que esta fiesta era una tradición por el Centro Histórico de nuestro Querétaro lindo, donde miles de familias vivían en carne propia la “Pamplonada Queretana”. 

Esta fiesta se organizaba en el barrio de Santa Ana en la ciudad de Querétaro. Gracias a la iniciativa del Párroco del Templo de Santa Ana, José Morales Flores, ubicado en el primer cuadro de la ciudad, cruzando Ezequiel Montes, esta tradición fue adoptada desde los años setenta, hasta encontrar su fin a principios del siglo XXI.

Se organizaba justo a mitad del año, entre los meses de julio y agosto. Las azoteas de las calles de Morelos, Escobedo y Nicolás Campa, incluso Hidalgo, se llenaban de curiosos, vecinos, familias enteras, que se disponían a ver a sus amigos y familiares “valientes” entrarle a los toros, seis de ellos, que se soltaban pasando el medio día.

En su recorrido, los astados chocaban contra paredes, protecciones, ventanas y algún otro desafortunado que no alcanzaba a huir de ellos con suficiente habilidad y destreza. Los toros no eran grandes animales, siquiera comparables con los ejemplares de San Fermín; sin embargo, representaban el suficiente peligro para levantar la emoción entre los presentes.

Sin duda, era una tradición como la del gallo o el paseo del buey, que desafortunadamente por otros “bueyes” se terminó.

Estos espacios del pueblo  eran motivo de seguir engrandeciendo la cultura taurina queretana. Si ya andamos haciendo charlotadas, a todos nos gusta serntirnos toreros una vez en nuestra vida.

Es un buen momento para retomar el tema y con la historia en la manera poner en la mesa el regreso de esta fiesta que sigue siendo queretana y nos da valor como taurinos. ¿No creen?

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