18 / junio / 2021 | 07:07 hrs.

Y a propósito del día del niño...

Patricia Olavarrieta del Rivero

Mi generación, observo, que somos esa generación que no suelta el  tiempo, que busca permanecer en las épocas que marcaron su vida, que se transforma en lo establecido y que quiere encontrar la fuente de la eterna juventud. Si, esta llamada generación "X" es interminablemente  joven, basta ver los muros de los adultos con fotos de la infancia, recordando aquellos momentos, quizá los mejores para muchos, inadvertidos para otros tantos y tristes (espero que sean los menos), para otros más. Pensar para mi en la infancia es, sin duda, pensar en la época donde fui reina, donde fui mimada, cuidada y muy querida por todos mis familiares y amigos. Una época llena de amor.

Hoy, a  distancia de ésa época, también veo a la infancia como el tiempo donde fuimos programados para pretender ser lo que los demás querían. Aquel tiempo donde decían lo que tenías que hacer y poco pensabas por ti misma. ¡Así era antes! los padres te encausaban por el camino que debías tomar y el resultado hoy, puede parecer catastrófico porque todo resultó menos lo que me enseñaron.  ¡Verlo así parecería como un fracaso! sin embargo los resultados no esperados de una vida programada pueden llevarte a tu verdadera esencia, a tu autenticidad y a trazar tu camino de acuerdo a lo que has descubierto de ti y no importando hoy que ya te encuentres en el cuarto piso y un poco más avanzado.

No dejar ese niño, ni esa etapa te hace guardar lo mejor y recordar cómo eras, qué te gustaba de pequeño, con qué soñabas y ahí es donde tarde que temprano recuerdas tu verdadera esencia antes de haber sido modificada no solo por tus padres, que además, no lo hacían con ningún otra intención más que pensando en tu felicidad si no también por tu entorno social. ¡Pero ahí estás tú! en tu infancia y recordarlo puede ser tu mayor guía cuando después de varias décadas te encuentras perdido. Recordar la infancia es como tener una brújula en mano guiándote por el sendero de quién verdaderamente eres. Tus sueños, tus anhelos están ahí guardados así que si de pronto te sientes perdido ya sabes a donde puedes recurrir para volverte a encontrar. Seguramente dirás ¡pero eso era antes! ya no puedo pensar en mis sueños de pequeño y yo te digo ¡Claro que se puede! porque es lo que eres y cuando encuentras lo que eres puedes redireccionar tu vida en cualquier etapa, solo es cuestión que te decidas.

Ser niño es actuar con inocencia, actuar siguiendo naturalmente nuestra intuición y ojalá estos adultos que somos también recordáramos eso porque entonces sería totalmente distinto. No empañaríamos con nuestros pensamientos las intenciones de los demás y nos equivocaríamos mucho menos si no hubiéramos apagado nuestra intuición porque en ella radica la base de nuestro ser.

Así pues que efectivamente, continuémos celebrando el día del niño porque en cualquier momento despertaremos y ahí estará nuestra esencia.

 

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