¿Y después del 6 de junio; locura o reencuentro?

Luis Felipe Bravo Mena

La insensatez en el gobierno ejerce mayor efecto sobre más personas que las locuras individuales. B.W.Tuchman.

La marcha de la locura. Un país crece cuando sus diversas riquezas culturales dialogan de manera constructiva.Francisco. Fratelli tutti.

Comenzaron las campañas electorales. La cantidad de puestos de elección popular en juego es bien conocido. Subrayo, en la lucha por las diputaciones federales importa mayormente el equilibrio legislativo que produzca.

La trascendencia de la liza por el gran número de gubernaturas, alcaldías y congresos locales no está en la contabilidad partidista de triunfos y derrotas, sino la alineación que tome esa masa de poder territorial de alto valor estratégico.

Los resultados del 6 de junio tienen carga telúrica: podrían dislocar las placas tectónicas de la República; modificar el hábitat en el que surgió y se reprodujo la diversidad de nuestras sensibilidades políticas - ahora mezcladas en combinaciones pragmáticas, lo mismo en la oferta oficialista como en la opositora- y afectar, por colapso o demolición, las estructuras e instituciones surgidas en tal ecosistema.

Estas elecciones tendrán consecuencias inmediatas en la vida real de mexicanas y mexicanos, borrados en los encuadramientos ideológicos abstractos; por ello se debe detener el desgarramiento político del país. A las fracturas que duelen a nuestra sociedad se suma el riesgo del rompimiento que se promueve desde todos los frentes. El oficialismo lo atiza y los oponentes responden con igual pasión.

En democracia durante las campañas se tensan la convivencia y exacerban las diferencias; no son combates de flores ni bailes de minué, pero es antidemocrático sustituir el debate político por monólogos cargados de odio y violencia verbal. La inyección de semejante dosis de encono para alimentar la repulsión permanente entre conciudadanos es insensatez. Más temprano que tarde, la historia lo demuestra, regresa como boomerang contra sus instigadores.

La tragedia antidemocrática en la que los radicales de todos los bandos podrían hundirnos, se sustenta en actitudes ultra ideologizadas y maniqueas, conciben el ejercicio electoral como operación de suma cero, busca la aniquilación de todo aquel que no sintonice con sus posiciones y dogmas.

Ahora más que nunca es necesario animar, en plena campaña, un talante diferente entre los actores políticos. Aunque parezca imposible e ingenuo, debemos promover un ambiente favorable al diálogo y construir espacios para que fluya.

Después del 6 de junio la sociedad mexicana seguirá siendo plural; los problemas del país son grandes y complejos, resolverlos exigirá un esfuerzo superior de todos. Todas las corrientes políticas y los sectores sociales habrán de concentrar sus energías en construir pluralmente una nueva visión de futuro para México. Será indispensable soslayar las bombas de saliva de la verborrea radical y las pulsiones ideológicas totalitarias.

Estamos a tiempo para detener la marcha de la locura. Bárbara W. Tuchman prueba que los políticos destruyen sus naciones cuando la sinrazón los enferma. Un México justo, libre y soberano es posible con “la mejor política” cuyo método se aconseja en Fratelli Tutti. Tracemos y recorramos caminos de reencuentro, de diálogo y amistad social.

Analista político.
@lf_bravomena

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