Vivencias en la UAQ (XX) | Querétaro

Vivencias en la UAQ (XX)

José Alfredo Zepeda Garrido

En congruencia con las limitaciones financieras de la institución y el proyecto académico, encabecé acciones para no aumentar la cantidad de personal administrativo, disminuir la proporción de maestros de tiempo libre (contratado por horas), promover que los maestros de base en la UAQ lograran grados académicos de maestría y doctorado, contratar más profesores de tiempo completo con los grados señalados, con doctorado y posdoctorado de preferencia, aumentar el número de profesores incluidos en el SNI (Sistema Nacional de Investigadores del CONACyT), elevar la calidad de todos los programas universitarios y fortalecer la investigación. 

Al aumentar las exigencias académicas en los procesos de admisión de estudiantes, entre otras estrategias incorporadas, se procuró elevar la calidad del bachillerato, el cual, al ser uno de los programas de la UAQ, debería también ser de los mejores en el estado. 

Con referencia a los programas de licenciatura y posgrado, en mi gestión se apoyó el aumento de estratégico de programas (mirar, planificar y avanzar con propósitos claros y acciones decididas), la contratación de más profesores de tiempo completo posgraduados, la mejora en la infraestructura física con más y mejores edificaciones, bibliotecas, laboratorios, equipo de cómputo y cubículos para profesores.

Los nuevos programas a incorporarse en licenciatura y posgrado se llevaron a cobo considerando la pertinencia educativa, así como la vinculación de la UAQ con los sectores productivo y social.

Al acercarse la conclusión del periodo rectoral 1994-1997, me acompañaban como secretarios de la administración central, el M. en C, Salvador Lecona Uribe, M. en Admón. José Juan Chavero, Mtro. Carlos Méndez Camacho, LAE Miguel Ángel Escamilla Santana, secretarios académico, de finanzas, de extensión universitaria y administrativo, respectivamente. Asimismo, el Mtro. Marco Antonio Carrillo y el CP Héctor Cadena, secretario particular de rectoría y de contraloría, respectivamente. En todas las secretarías y direcciones de la administración central se contaba con responsables competentes y dedicados a la UAQ. 

En las facultades y en la Escuela de Bachilleres se encontraban como directores distinguidos universitarios, plenamente empeñados en el desarrollo institucional con calidad.       
Una vez expresada mi aspiración por asumir la responsabilidad como Rector del Alma Mater, por un segundo periodo (1997-2000), con voluntad, convicciones, propósitos y compromiso, establecí la comunicación con representantes de la comunidad universitaria para tratar sobre la viabilidad de mi propósito. Así las cosas, se identificaron condiciones para lograr consensos y mantener la unidad de los universitarios, en un ambiente de diversidad pero también de proyecto compartido en lo académico y en lo administrativo para fortalecer a la UAQ.

Acompañando la aspiración, se elaboró el documento denominado “Lineamientos generales de trabajo para el periodo rectoral 1997-2000”, en el cual se revisaron siete aspectos de la vida institucional que restringían las potencialidades académicas, administrativas y de vinculación con el entorno, lo cual será expuesto en el próximo artículo. (Continuará)  

Ex Rector de la UAQ 
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