Vidas paralelas (3) | Querétaro

Vidas paralelas (3)

Filiberto López Díaz

A los cinco días que logramos desarticular los 20 ladrones sindicalizados y dos empleados de “confianza”, llegó a mi despacho, un citatorio para comparecer ante MP, pues el gobierno de  Querétaro había presentado a través de un abogado laboralista que, se decía mi amigo y quien de Derecho del Derecho no conocía ni una ”J” de la cual se me ”acusaba” de haber secuestrado a los 22 trabajadores, ostentándome como Director la de la Policía Judicial; comparecí ante el MP en tiempo y forma y en mi defensa alegué que yo no era Rambo para “secuestrar” 20 obreros que, el más bajo media 1;80; Obvio el abogado del gobierno cobró sus honorarios por su frustrada demanda.

Ya para entonces, había aceptado la oferta del PAN para ser precandidato a la presidencia municipal y en mi presentación quedé estupefacto, pues un tipo que jamás había visto en mi vida se expresó, de mi como un guerrero a favor de las causas más nobles y por un instante me sentí Robin Hood. Mi aceptación de ser candidato fue por convicción pues había estudiado los documentos básicos y la historia y motivos de su creación. Con mis pequeños hijos y mi esposa, me entregué de lleno a la campaña; al principio acompañado por unas 15 personas y al acercarse a su final, acabé en La Cruz, sólo con mi esposa embrazada, y mis dos hijos recorriendo sus calles; llegué inclusive a agotar y dejar inservible nuestro único carro; un Renault. Me quedaron experiencias invalorables. Las negativas, de dos hermanos que vivían a una calle de La Cruz, sus traiciones y doble moral, así como la dipsomanía de un ingeniero de Jurica y la misma enfermedad de un extraordinario maestro orador que falleció de esa enfermedad. Por aquellos ayeres los afiliados y simpatizantes y los directivos del PAN eran gente honesta y con principios morales, es decir; todo lo contrario, a lo que es hoy en día. En mi paso por el PAN, volví a constar que, las mujeres fueron las más convencidas de sus ideales, sus metas; trabajadoras incansables y leales a toda prueba. 

Un tipejo oscuro, nefasto, hipócrita que fue secretario General de Gobierno y después secretario de Educación, no sé si fue por algunos whiskis o por diversión, hicimos un reto; ir a La Yegua. Llegamos al lugar, dimos una vuelta y a mi viejo Renault se le ocurrió no arrancar en pleno patio. Con un silbido convoqué a unas diez minifalderas para que nos ayudarán a empujar al vejestorio, el coche, no a mi acompañante y, a casita como Dios manda. (Fin) 

Especialista en Derecho del Trabajo, 
Certificado por el Notariado de la Unión Europea. 
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