22 / junio / 2021 | 00:30 hrs.

Vida sólo hay una, tallas muchas.

Josué García

En el mundo existen tantas frases como personas. Cada quien puede enmarcar frases que resulten simbólicas y representativas de lo que se piensa y hace. Sin embargo, cuando digo: “vida sólo hay una, tallas muchas” me refiero a esa frase que puede ser representativa del paradigma que enfrentamos día con día todos los que hemos decidido emprender y llevar a cabo nuestras ideas.

Es cierto que la formación, las influencias, el entorno y las amistades de cada persona determinarán la manera de interpretar esta frase. Sin embargo, a mí en lo personal me hace recordar el ejemplo del peso ideal para mujeres y hombres, el cual es eso, un ideal que todos buscamos. Así sucede con el bienestar, la salud, la abundancia para nosotros y nuestras familias, lo cual no representa algo fuera de este mundo, sino más bien una aspiración a seguir. Pero, ¿es fácil conseguirlo? La respuesta derivada de la experiencia nos dicta que no, ya que tenemos que estar subiendo y bajando en la balanza de la vida, luchando con problemas, con obstáculos, rechazos y momentos de inestabilidad emocional.

Ya decía alguien por ahí que el sufrimiento es temporal, que puede durar un minuto, una hora, un día o incluso un año, pero eventualmente va a desaparecer y algún otro problema va a tomar su lugar, pero si renuncio ese problema o dolor va a durar para siempre. Esta reflexión yo la recuerdo cada que se presenta algún momento difícil o de debilidad, cuando por la mente de uno sólo pasa la idea de renunciar.

Porque a final de cuentas de lo que se trata es de no renunciar a intentarlo, de no renunciar aunque implique perder la talla ideal momentáneamente. Para no quedarse en el intento hay que reconocer que en el mundo existen personas con vocación natural para poder emprender. Por otro lado, existen quienes no tienen esa vocación, lo cual no es un motivo de desanimo; al contrario, representa el reto del esfuerzo diario para estar a la par y ser mejores de los que nacen con el don de la visión empresarial. Esto último, la necesidad de superarse, termina siendo una ventaja.

Hay que retarse uno mismo a sufrir, a no ir a la comodidad de la casa hasta haber hecho un intento más por alcanzar el éxito yendo un poco más allá de nuestras fuerzas, porque bien dicen que al final del esfuerzo y el sacrificio está el éxito.

Personalmente la senda que en estos momentos recorro no está siendo fácil, sin embargo, la única certeza que tengo es que si renuncio ahora nunca tendré la oportunidad de confirmarles que el éxito es el destino del trabajo y del sacrificio.

Finalmente no es necesario que creas lo que en estas líneas estoy diciendo. Lo importante es que lo pruebes por ti mismo. El reto es mantenerse cuando se comienza a hacer algo diferente, ya sea correr por las mañanas, leer una hora al día, hablarles a tus familiares que están lejos. Cualquier cosa que sea diferente implica el reto de vencer a la rutina y de emprender.

Si quieres saber tu futuro sólo voltea a ver lo que has venido haciendo: tus hábitos. Si te agrada lo que ves, bien por ti, pero si no entonces cambia de hábitos y empieza a hacer cosas diferentes. El momento de cada uno de nosotros no depende de nadie más que de nosotros, si alguien te dice lo contrario o no lo entienden no es tu problema, tú sigue avanzando. A final de cuentas tener actitud emprendedora contribuye a superarse como persona, pero también a superar los retos que como sociedad tenemos.

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