¿Vamos a tener pensión?

Luis Vázquez Villalón

Las dos semanas anteriores, en el espacio de mi facultad dentro de Radio UAQ 89.5 fm, he tenido la oportunidad de entrevistar a Felipe A. Pérez Sosa sobre su libro: La administración de los fondos de pensiones de capitalización individual en el contexto mexicano.

El tema me resulta interesante por varios motivos. Como estudiante de las ciencias económico-administrativas, estoy interesado en el sector financiero, dentro del cual las Afores tienen el volumen suficiente para imponer su voluntad sobre muchas otras instituciones. Y además, me interesa que todos los de mi generación nos prevengamos y hagamos mejores planes de vida.

La primera pregunta fue: ¿Cuál es la situación general de las Afores en nuestro contexto?

Me respondió que en situación de crisis. Según me comentó Felipe Pérez, las políticas de pensiones fueron diseñadas hace mucho tiempo y se vieron rotas por un cambio fundamental en la demografía de México y el mundo: hay cada vez menos trabajadores y más pensionados. Los primeros cada vez se vuelven más incapaces de “sostener” a los segundos.

La única solución que se ha planteado para este problema es, por supuesto, la privatización de las instituciones públicas con esta clase de problemas, y la reinversión en el caso de las privadas.

Continué con algo un tanto más fuerte: ¿Nosotros, los que hoy estamos en las aulas de la universidad, vamos a tener pensión? La respuesta contundente fue: No. No, los millennials no debemos ni pensar en contar con una pensión, pues esto nos haría distraernos de la realidad: nuestros hábitos de ahorro serán nuestra pensión.

En otras palabras, nosotros debemos hacer aportaciones personales durante toda nuestra vida laboral al Afore que contratemos para tener un modo digno de vida durante nuestra vejez, toda vez que las dos vías que anteriormente se empleaban para eso (los hijos y las pensiones) ya no estarán disponibles en la mayoría de los casos.

Con eso podemos ver una concatenación de eventos muy interesante: políticas mal diseñadas y los cambios sociales y demográficos llevan a la quiebra de instituciones míticas de la Revolución Mexicana y se opta por la inversión privada para salvarnos del problema, transfiriendo con ello toda la responsabilidad al individuo y dejándolo desprotegido del poder del Estado. Ya hemos oído eso antes.

Mucha más información se puede encontrar dentro del libro, que además expone formas matemáticas para mejorar la situación presente. Se puede lograr si se modela de manera más realista la carrera salarial, sin asumir que el ingreso siempre va a crecer de forma lineal y previendo los posibles reveses o cambios en la carrera profesional que todos experimentamos.

Esto sin tener que entrar dentro de un proceso de privatización, el cual el profesor de mi facultad y autor del libro, Felipe Pérez, consideró una solución incompleta. Estoy más que de acuerdo.

En la última entrevista al respecto también nos acompañó el jefe de la División de Posgrados de mi facultad, Alberto Pastrana Palma, quien es poseedor de un doctorado en Ciencias Computacionales.

Ni Felipe Pérez ni Alberto Pastrana pasan de los 37 años y están produciendo, dentro de mi facultad, literatura académica de enorme calidad. Me dieron nueva esperanza y fueron una inspiración para seguir estudiando. ¡Tengo un poco más de 15 años para alcanzarlos, y más me vale apurarme!

Estudiante de la Facultad de Contaduría de la UAQ.

@lui_uni

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