Una historia de tiempo atrás

Carlos Velázquez

A una semana de distancia de haberse dado a conocer a la persona ganadora del proceso interno de Morena en Querétaro, hemos podido observar que, tal partido comienza a cosechar lo que sembró durante dos años, es decir, los problemas que se hacen visibles a los ojos de la ciudadanía se deben, en gran parte, a la dificultad que tiene un partido-movimiento para institucionalizarse.

De inicio, el partido movimiento de regeneración nacional cerró sus procesos de afiliación desde el 1 de julio de 2018, razón por la cual, el padrón de militantes no logró actualizarse por medio de la incorporación de nuevos simpatizantes o personas afines tanto al lopezobradorismo como a la ideología de morena propiamente. Segundo, derivado de la impugnación a nivel nacional de 2019 del proceso para renovar el consejo nacional, por ende, tampoco se pudo contar con nuevos consejeros políticos nacionales. Tercero, al no disponer de un nuevo consejo no era posible elegir dentro de los consejeros a la persona que encabezara la dirigencia del comité directivo estatal, motivo por el cual, se optó por la designación de un Secretario General en funciones de Presidente. Cuarto, en ausencia de un liderazgo estatal legitimado, el 2020 se convirtió en un año de incertidumbre propicio para el surgimiento de distintos perfiles que buscaban construir una candidatura a la gubernatura.

Posteriormente, con la selección del método de encuesta y su subsecuente operación por la comisión de encuestas, se da a conocer un resultado que no deja satisfecho a un sector importante de simpatizantes de uno de los principales candidatos, sin embargo, el resultado era previsible, independientemente de quien hubiese resultado vencedor en la encuesta, ya que la fragmentación, sumado a la ausencia de un liderazgo legítimo e imparcial, fueron caldo de cultivo para la división y el encono.

En Querétaro, los inconformes endosan el costo político al dirigente nacional. Ponen en entredicho que la designación haya recaído en el Presidente Nacional, Mario Delgado y no en Palacio Nacional.

El realineamiento intrapartidario que deberá llevar a cabo la maestra Celia Maya García y su equipo de trabajo debiese estar orientado a la articulación de todos los grupos políticos y aprovechar el triunfalismo que se mira en los actores afines al partido en el gobierno. Si quieren lograr el objetivo, deben desoír a la confianza, que es la peor consejera en una contienda.

 

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