Una elección sui generis

Niels Rosas Valdez

Se acerca el momento más importante del año en materia electoral, y uno de los más sobresalientes en cuestiones políticas. Se trata de las elecciones del 6 de junio, en donde en las 32 entidades federativas del país habrá votaciones ya sea por gubernatura, presidencias municipales o ayuntamientos y diputaciones federales, entre otros puestos de elección popular. En medio de la pandemia de Covid-19 la pregunta es, ¿estamos y están los integrantes del Instituto Nacional Electoral (INE) preparados para estas elecciones?

Desde el primer caso conocido de Covid-19 en México nuestra vida ha cambiado de manera variada. Usar el cubrebocas, emplear la sana distancia y evitar conglomeraciones de personas han sido las principales medidas sanitarias que se han recomendado desde inicios del año pasado en nuestro país. Hoy en día seguimos en pandemia e invariablemente continuaremos así en el futuro reciente, lo que implica que en junio, es decir, en tres meses, aún deberemos aplicar las medidas sanitarias necesarias, lo que podría causar complicaciones para el magno evento electoral de 2021.

El INE ha declarado estar preparado para llevar a cabo estas elecciones que serán las más grandes de la historia del país. Hemos escuchado de las capacitaciones que recibirían las personas que colaborarán el 6 de junio en las casillas electorales, además de su apego por las medidas sanitarias antes, durante y después del evento. Todo apunta a que las elecciones, por parte del Instituto, no ofrecerían contratiempos ni eventualidades. No obstante, sí existirían algunas complicaciones por la misma naturaleza del momento en el que está atravesando México, además de una estrategia paralela.

El país comenzó la campaña de vacunación en diciembre del año pasado. Como era merecidamente de esperarse, fue el personal médico el primero en beneficiarse al ser el primer grupo en recibir la vacuna. En las siguientes semanas, poco a poco, el Gobierno Federal (GF) ha continuado con la vacunación en el siguiente segmento vulnerable de la población, es decir, en adultos mayores. Con relación a ello, se le ha dado preferencia a la vacunación de personas de la tercera edad en zonas remotas. 

Lo anterior presenta un problema porque, incluso como lo han mencionado las autoridades de salud en el país, en las zonas remotas el número de los contagios no es tan elevado y el problema de ellos no es tan severo como el de las zonas urbanas, en donde, por el contrario, se ubican los epicentros de éstos. Más allá de eso, ya comenzó la vacunación a adultos mayores y, de acuerdo con el GF, para junio ya estarían vacunados todos ellos, es decir, los 15 millones. A pesar de los comunicados del gobierno, es difícil identificar si para junio se habría logrado la vacunación de otros segmentos de la población.

Precisamente esto, además de la misma situación de pandemia, hace que estas elecciones sean sui generis. A pesar de la vacunación a adultos mayores, el temor que puedan aún tener hacia la Covid-19, además del que puedan tener personas de otros segmentos de la población que para junio no hayan recibido aún vacunación, puede mermar de una forma considerable la participación ciudadana con relación al sufragio. Este es precisamente un apunte que hay que tener en cuenta, ya que, por una parte, puede funcionar como una estrategia para limitar el voto y, por otra, puede incentivar el voto hacia una dirección.

En este contexto las preguntas que hay que realizarnos son: ¿para junio habrá personas vacunadas en Querétaro?, y, ¿cómo afectaría la votación en caso tanto afirmativo como negativo? Recordemos que esta entidad es una de las más interesantes en disputa en donde se votará por gubernatura, presidencias municipales y diputaciones federales. Por ende, restringir o limitar la votación puede ser una estrategia para el desarrollo de las elecciones.

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