Un ejemplo de congruencia | Querétaro

Un ejemplo de congruencia

Abigaíl Arredondo

Después de más de siete meses de discusiones, opiniones y de un ejercicio de parlamento abierto, las y los legisladores del grupo parlamentario del PRI anunciaron que votarán contra la reforma eléctrica

Desde finales del año pasado, se había especulado mucho sobre la postura que adoptaría el grupo parlamentario del PRI frente a la “reforma eléctrica”. Mucho se dijo si habría, o no, “negociación” con el gobierno, o si los legisladores darían la espalda a la reforma impulsada por el expresidente Peña Nieto. Nada más alejado de la realidad.

Ni había negociaciones ni mucho menos dobles discursos. Lo que en realidad pasó, fue lo que otras fuerzas políticas omitieron aplicar desde el inicio en este tema tan técnico y delicado: reflexión.

No es un aspecto menor. La reforma plantea varios cambios en el sector energético, especialmente en lo relativo a la generación, distribución y almacenaje de energía eléctrica. La finalidad es clara, devolver el control absoluto y mayoritario a la Comisión Federal de Electricidad. El tema por sí mismo era complejo, por todo lo que implica, y demandaba hacer un análisis minucioso y detenido de todas sus implicaciones.

Como se había apuntado, en este tema no había espacio a juicios exprés o decisiones prematuras, porque están en juego cuestiones trascendentales el país. Así, después de más de siete  meses de discusiones, opiniones y de un ejercicio de parlamento abierto, las y los legisladores del grupo parlamentario del PRI han fijado su postura y anunciaron que votarán en contra de la reforma, pero además, que presentarán una contra propuesta.

Ello no sólo representa un ejercicio de responsabilidad, sino también de congruencia, misma que, por cierto, está ausente en otros sectores de la política.

En ese contexto, fue injustificada la crítica que se le ha hecho al grupo parlamentario del Revolucionario Institucional, en el sentido que tardaba en fijar postura. Mientras que otras fuerzas políticas ya tienen definido su voto, el PRI había optado por la mesura y la prudencia. 

Dejarse llevar, en temas tan delicados como este, por la inercia, es poco serio. Cada legislador tiene la libertad de discutir, reflexionar y analizar los beneficios o desventajas de su votación, así como los efectos que traerá en la realidad.

Es importante acentuar la discusión en los efectos que traerá la reforma, tanto en lo jurídico como en lo económico.

Tan sólo están las indemnizaciones que el gobierno federal tendrá que cubrir a los inversionistas, por la cancelación de contratos o acuerdos celebrados en el marco legal hasta ahora vigente. 

Por otro lado, está la incursión de capitales privados en una de las áreas estratégicas del Estado, base por cierto, de gran parte de la recaudación del gobierno federal y que, de mantenerse la Constitución en los términos actuales, permitirá mayor participación de inversiones en este importante sector de la economía.

Luego entonces, no debe haber juicios aventurados o impulsados por el momento, sino que en este caso, es importante la reflexión y el análisis; ese fue el ejemplo que mostró el grupo parlamentario del Partido Revolucionario Institucional.

Ahora las circunstancias han cambiado y se ha dejado claro que el partido en el gobierno no tiene el control absoluto en el Congreso. Será momento de revisar si están preparados para hacer política como debe ser o, si fieles a su estilo, continuarán con la postura de cero diálogo y cero tolerancia. Ya veremos. 

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