21 / junio / 2021 | 23:08 hrs.

Un acercamiento a la ciudadanía

Gonzalo Guerrero Renaud

Como cada año, se vienen ya los períodos de informes de los presidentes municipales, del gobernador del estado y posteriormente del presidente de la República, los cuales deben ser un motivo de acercamiento entre los gobernantes y los ciudadanos.

En la historia reciente de nuestro país, los formatos de los informes han ido cambiando de acuerdo a las circunstancias políticas del momento.

Los informes más antiguos que recuerdo son los del presidente Gustavo Díaz Ordaz, a fines de los sesentas. Dichos informes se constituían principalmente por largos listados de obras públicas y sus montos, por lo que algunos los llamaban “la danza de los millones”. No existía la opción de que las diversas fuerzas políticas dieran algún mensaje o hicieran algún posicionamiento. Incluso en las declaraciones de personajes políticos no se solía cuestionar lo informado por los mandatarios

En los años setentas, en la presidencia de Luis Echeverría Álvarez y luego de José López Portillo se siguió con la misma tónica, pero, dados los problemas económicos y políticos generados por sus gobiernos, la inconformidad social fue subiendo de tono. En el último informe de López Portillo, el 1 de septiembre de 1982, cuando dio a conocer que los bancos del país pasaban a ser del gobierno, al término del acto fue entrevistado el líder empresarial Manuel J. Clouthier, Maquío, quien criticó enérgicamente al presidente, diciendo que “esa decisión no debía ser tomada por un solo hombre”.

En el sexenio de Miguel de la Madrid, las expresiones contrarias al mandatario, incluso durante el acto informativo, también fueron subiendo de tono. Al presidente Salinas de Gortari llegaban a increparlo al momento de la lectura del informe.

El primer gobernador panista, Ernesto Rufo Appel, de Baja California, electo en 1989, cuando iba a dar su primer informe en 1990, lo entregó por escrito, para evitar confrontaciones. Esto fue realizado posteriormente por otros gobernantes.

En el sexenio de Ernesto Zedillo inició la costumbre de permitir que los representantes de los diferentes partidos políticos emitieran un posicionamiento durante el acto del informe.

En Querétaro, el gobernador Rafael Camacho Guzmán, por primera vez dio un informe fuera de la capital, en Jalpan, en un auditorio recién inaugurado y, en consonancia con ello, el entonces presidente municipal de Querétaro, René Martínez Gutiérrez, dio su informe en Santa Rosa Jáuregui.

En el sexenio de Mariano Palacios Alcocer y otros posteriores, algunos grupos sociales aprovechan la ocasión del informe para manifestarse o tratar de conseguir beneficios, a veces abusando de la tolerancia del gobierno.

En el municipio de Querétaro, el presidente panista Rolando García Ortiz hizo por primera vez un “expoinforme”, en el cual, las diversas secretarías municipales daban a conocer en una exposición lo que habían realizado.

Aparte del acto protocolario llamado “informe”, con la apertura democrática del 2000 se empezó a dar el fenómeno de que muchos gobernantes y funcionarios difundían sus obras y su imagen personal durante todo el año, por lo que el lapso para informar y difundir publicidad con fotografías de ellos se acotó a un período de dos semanas, una antes y una después del informe.

Los formatos pueden variar, pero considero que, además del informe anual, los funcionarios deben tener posibilidad de informar de manera continua, ya que esto permite que los ciudadanos conozcan lo que hacen y les pueden expresar opiniones, propuestas o quejas, aunque también hay que procurar que prevalezcan los controles para que los gastos sean moderados y se evite el “culto a la personalidad”.

Con una buena información se puede lograr mayor acercamiento, confianza y colaboración entre funcionarios y ciudadanos.

Esperamos que esta temporada de informes sea fructífera para los queretanos.

 

Analista político y miembro del PAN

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