22 / septiembre / 2021 | 12:50 hrs.

Triste primer lugar

Guillermo Tamborrel

Lamentablemente Querétaro ocupa el primer lugar nacional en lo que se refiere al consumo de drogas legales, básicamente alcohol y tabaco. Lo peor de todo es que el porcentaje de jóvenes que consumen alcohol se está incrementando de manera acelerada y por tanto muy preocupante.

La Encuesta sobre adicciones levantada en el 2008, ENA 2008, señaló que el 48% de los jóvenes (hasta 29 años de edad) habían consumido o consumían alcohol.

En el 2011, año en el que se levantó la última encuesta nacional sobre adicciones, ENA 2011, realizada por regiones, señalo que la zona centro integrada por los estados de Querétaro, Guanajuato, Hidalgo, Morelos, Puebla, Tlaxcala y Estado de México ocupó los siguientes lugares: tercer lugar nacional en consumo de tabaco, quinto lugar en consumo de alcohol y séptimo en consumo de drogas ilegales. El porcentaje de jóvenes que manifestaron consumir alcohol fue del 55%.

Posteriormente en 2014 la Secretaría de Gobernación junto con el Inegi levantaron la Encuesta de cohesión social y prevención de la violencia y la delincuencia 2014 y los resultados, ya por entidad federativa, son alarmantes para Querétaro. El 59.5% de los jóvenes entre 12 y 29 años de edad consume alcohol y el 31.2% fuma tabaco. Cifras que ubican a Querétaro en el primer lugar nacional.

Como se puede observar, el porcentaje de jóvenes que consumen alcohol ha ido al alza, desde el 2008 a la fecha la cifra creció en 12 puntos porcentuales lo que significa un crecimiento de prácticamente el 25%.

Hoy, y prácticamente todos los días, nos encontramos con la noticia de accidentes fatales y daños considerables a consecuencia del abuso en el consumo de bebidas embriagantes. A decir de algunas aseguradoras (Axa Seguros) el abuso en el consumo de alcohol es la principal causa de accidentes con jóvenes conductores y de hecho estos accidentes son la segunda causa de muerte en jóvenes entre 15 y 29 años de edad. Podríamos hacer una muy larga lista sobre las consecuencias negativas que conlleva el abuso en el consumo de bebidas alcohólicas como los embarazos no deseados, la transmisión de enfermedades venéreas, las riñas, la generación de discapacidades y muchas más, sin embargo, me concentraré en las que me parece son las más graves: La indiferencia y la disminución de la percepción de riesgo. Sí, me parece que hoy y en términos generales a la sociedad ya no le causa la menor sorpresa, indignación y preocupación lo que ocurre debido al consumo desmedido de alcohol. Pareciera que la violencia familiar, que va desde gastar en consumir bebidas alcohólicas el dinero que se requiere para satisfacer necesidades familiares hasta los insultos (que lamentablemente en muchas ocasiones llegan a los golpes), no importara. Pareciera que “estar crudo” entre los jóvenes es positivo y gracioso ya que parece significar que quien la padece emerge como un héroe que vivió “heroica borrachera”. En fin, pareciera que le hemos perdido el miedo, respeto o dimensión al abuso en el consumo de bebidas alcohólicas.

El abuso provoca daños sobre todo a la persona que ingiere el alcohol y a su familia y también al resto de la sociedad aunque no nos demos cuenta. Como prueba de lo anterior ahí están las víctimas “colaterales” en los accidentes viales y también en los laborales. Ahí están las víctimas de la violencia familiar y sus gravísimas consecuencias (recordemos que los delincuentes no nacen pero sí se hacen) y muchas más.

Por tanto, la búsqueda de la disminución del abuso de bebidas embriagantes es responsabilidad de todos. No sólo por solidaridad humana sino también por conveniencia.

Fuente de los deseos: Hoy millones de mexicanos, aunque ellos no lo sepan o no lo reconozcan abiertamente, padecen del abuso en el consumo de bebidas alcohólicas. Enfermedad que los lesiona directamente a ellos y a sus familias así como al resto de la sociedad. Por ello ojalá los ministros de la Primera Sala de la SCJN no cometan la tontera de aprobar de facto la legalización de la mariguana para fines recreativos. México no está preparado. El problema del alcoholismo es suficientemente grande como para echarnos encima el problema del mariguanismo. Ojalá que si estás de acuerdo conmigo, así lo manifiestes en las redes sociales y si puedes hazlo saber a los ministros que tomarán la decisión.

Ciudadano comprometido.

@TAMBORRELmx

[email protected]

Comentarios