16 / septiembre / 2021 | 20:38 hrs.

Transparencia y ética en las elecciones

Carlos de los Cobos

La transparencia es un derecho fundamental de las personas a contar con gobiernos e instituciones responsables. La ética, por su parte, es un elemento que debe ser observado por las personas que dirigen los destinos de una nación, estado o municipio invariablemente. En ese mismo orden de ideas, en la coyuntura del proceso electoral, los ciudadanos debemos cuestionar severamente a nuestros representantes, candidatos, partidos políticos y autoridades electorales para que ejerzan sus funciones de manera honesta y con ética, entendiendo por ésta una ética en su acepción de máximos.

Aristóteles en el primer libro de su Ética Nicomaquea, en el numeral 4 señala:

“Puesto que todo conocimiento y toda elección tienden a algún bien, volvamos de nuevo a plantearnos la cuestión: cuál es la meta de la política y cuál es el bien supremo entre todos los que pueden realizarse. Sobre su nombre, casi todo el mundo está de acuerdo, pues tanto el vulgo como los cultos dicen que es la felicidad y piensan que vivir y obrar bien es lo mismo que ser feliz”.

En este sentido, debemos afirmar que las éticas de mínimos, únicamente se ocupan de la dimensión universalizable del fenómeno moral, es decir, de aquellos deberes de justicia que son exigibles a cualquier ser racional y que, en definitiva, sólo son exigencias mínimas.

Una de las preguntas clave en el tema es: ¿sólo esto es lo que debe pedirse a nuestras autoridades in genere para legitimar su actuación en un contexto de complejidad institucional? La respuesta es un contundente no.

En una ética de máximos, el trabajo de una autoridad no puede realizarse de cualquier manera o ciñéndolo exclusivamente al mero cumplimiento de normas, sino que éste debe ser realizado de la mejor manera, esto es, optimizado.

Estas reflexiones están vigentes hoy día en el proceso electoral que vivimos, es necesario revisar bajo la óptica de una ética de máximos a quienes han sido funcionarios públicos y ahora pretenden ser votados el próximo 7 de junio para los distintos cargos de elección popular, seguro estoy que muchos de los ilustres personajes que hoy se muestran como paladines de la democracia, les sucedería lo mismo que a aquella ciudad bíblica: pocos se salvarían de un escrutinio estricto de esta naturaleza.

Por el otro lado, los juristas, en un ejercicio de reflexión analítica junto con politólogos y algunos otros cientistas sociales, debemos revisar a profundidad el marco normativo electoral. Me parece que el modelo muestra señales de agotamiento, pues no son gratuitos los escándalos de corrupción en ciertos candidatos, el amago de los partidos a las instituciones electorales, como el que sucedió en el INE, y también en algunos casos, porque siempre habrá honrosas excepciones, la autoridad electoral se excede y pretende ser un jugador político adicional como el terrible caso de un magistrado supernumerario del Tribunal Electoral Local que abiertamente representa intereses partidistas, los litiga e irrumpe al amparo de su “magno” conocimiento y sus relaciones “políticas”.

En fin, el tema de la ética nos aplica a todos, con ética podemos combatir la corrupción, con ejercicios desde casa. Espero que pronto los académicos y la sociedad civil volteemos a ver este tema y podamos articularlo en la agenda pública, como el caso del género y los indígenas.

Un referente obligado será siempre el Poder Judicial de la Federación en el que los ejercicios éticos son en serio, existe un sentido de pertenencia a la institución y sus exigencias, no entiendo por qué en la política y la administración pública sea diferente y también hay que reconocer que en algunos casos, existen mujeres y hombres de bien con un ejercicio de la ética muy bien cimentada.

En síntesis, la ética debe ser de máximos, legitima a las autoridades que están representadas en personas; cuestionemos con argumentos sólidos a quienes hoy pretenden gobernarnos y de una manera transparente, abierta y franca analicemos los perfiles. Estimo que el Instituto Electoral Local debe estar trabajando en la configuración de debates entre los candidatos a los diversos puestos de elección popular.

Doctor en derecho por la Universidad Panamericana y especialista en justicia electoral. @cdlocobos

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