Trafigura y su aliado de Palacio

Mario Maldonado

El caso explosivo de Trafigura apunta, además de hacia el director de Pemex, a uno de los colaboradores más cercanos del presidente Andrés Manuel López Obrador.

El lunes, el Presidente se refirió a Trafigura como parte de una red de empresas extranjeras que presuntamente han transportado combustible de contrabando, conocido como “huachicoleo fiscal”.

En junio pasado, Pemex ordenó a todas sus áreas suspender cualquier nuevo negocio que se tenga en puerta con la suiza Trafigura. La instrucción pegó directamente en el área de PMI Comercio Internacional. Ante esta instrucción, Trafigura sólo ha señalado que no encontraba razón para que la petrolera nacional suspenda nuevos negocios.

Trafigura es el segundo trader más grande del mundo de petróleo crudo y productos refinados. El gigante suizo habría sido la primera empresa distinta a Pemex que, con la reforma energética, lograra comercializar crudo mexicano en el extranjero, pero dicho contrato se canceló de forma abrupta en 2017, todavía en el gobierno de Enrique Peña Nieto.

En cuanto a la relación comercial de Pemex con Trafigura, esta se potencializó en el sexenio pasado de la mano del cliente más famoso del Hunan, Emilio Lozoya, quien en 2015, durante su administración, y la de Katia Eschenbach, directora general de la firma en México, se firmaron contratos para la construcción de una planta procesadora en el complejo Burgos, la cual nunca se concluyó.

El convenio también involucró otro acuerdo perjudicial para las finanzas de Pemex, que consistía en la compra de naftas en pesos a Trafigura y su posterior venta en dólares a Pemex. Pese a ello, se formalizó a través de una empresa off shore denominada MGC, la cual fue creada exprofeso para beneficiar a Trafigura sin importar los costos negativos para Pemex.

Esta operación fue cuestionada desde un principio, ya que Lozoya,  burló la legislación vigente en 2015 y esos acuerdos nunca pasaron por un debido análisis y autorización por el Consejo de Administración de Pemex. Los contratos fueron cancelados en agosto de 2018 por el ahora perseguido Carlos Treviño, entonces director general de Pemex.

Los acuerdos se reactivaron entre 2019 y 2020 con el actual director de Pemex, Octavio Romero, funcionario muy cercano a López Obrador.

Lázaro Cárdenas Batel, actual coordinador de asesores de AMLO, y quien no gusta de aparecer en grandes eventos del Presidente —quizá por el señalamiento de haber sido el primero en traer a la brasileña Odebrecht a México, cuando gobernó Michoacán—, frecuenta desde hace tiempo el lobby del hotel Hyatt de Campos Elíseos en Polanco. Es ahí donde se le ha visto reunirse con Eschenbach, cabeza de Trafigura en el país.

Esos cafés parece que convencieron a Cárdenas Batel de ser un aliado del gigante suizo para que reiniciara la relación durante la 4T, por lo que durante la mitad del sexenio los tratos comerciales se mantuvieron sin sobresaltos. Eso hasta que algo cambió recientemente, y sus gestiones ya no fueron suficientes para mantener la relación siempre cuestionada.

Se sabe que ante el manotazo del Ejecutivo federal para cancelar ese vínculo, no le fue posible a Octavio Romero sostener el compromiso con su aliado Lázaro Cárdenas.

mario.maldonado.
[email protected]
Twitter:@MarioMa

Comentarios