Testamento, un acto de responsabilidad | Querétaro

Testamento, un acto de responsabilidad

Agustín Dorantes

La mayoría de personas piensa que puede resultar muy costoso, que ya no se puede modificar una vez dictado.

Uno de los espacios más importantes donde el ser humano se desarrolla, descansa, se divierte y crece es, sin lugar a dudas, la familia. En ella aprendemos valores y principios que nos guiarán por el resto de nuestras vidas. Y por ello, una de las principales responsabilidades que todos tenemos es la de procurar el bienestar y la tranquilidad de nuestras familias.  

Uno de los actos que podemos realizar para proteger el futuro de los nuestros es elaborar nuestro testamento, mismo que se hace para poderle transmitir -de manera ordenada y legal- bienes a nuestros seres queridos a la hora de partir de esta vida. 

Hacer nuestro testamento va a evitar que nuestros familiares tengan que realizar trámites costosos y tardados, además de invertir tiempo y esfuerzo para disponer de nuestros bienes materiales; esto sin mencionar que se pueden ahorrar muchos disgustos, que con frecuencia surgen en las familias al no quedar clara cuál era nuestra voluntad respecto de a qué persona deseábamos heredar.

Durante el mes de septiembre se suele hacer campaña para animarnos a que hagamos testamento, e incluso se ofrecen descuentos por parte de las notarías para que podamos elaborar este documento que nos dará certeza. 

De acuerdo con datos de la Secretaría de Gobernación, menos del 4% de la población mexicana ha realizado este trámite. Esto se debe a que la mayoría de las personas piensa que puede resultar muy costoso, que ya no se puede modificar una vez dictado el testamento, que los bienes pasan a ser propiedad del heredero de forma inmediata, o que solo las personas de la tercera edad o quienes sufren alguna enfermedad grave deben hacerlo. Pero todas estas ideas son falsas.     

Hacer un testamento brinda seguridad jurídica a nuestra familia, evita que dejemos problemas y motivos de división, porque establece en forma clara cuál es nuestra última voluntad respecto a los bienes y derechos que tengamos; de esta manera no permite que se especule o se dude de nuestra decisión sobre a quién queremos compartir lo que logramos construir en vida.

También es importante señalar que el testamento lo podemos modificar cuantas veces queramos, para ajustarlo a los bienes y derechos que vayamos consolidando, y a las personas que queremos apoyar transmitiéndoles estos. Otro punto a recalcar es que el testamento es confidencial, y su contenido solamente es conocido por quien lo dicta, de modo que cada persona puede establecer lo que su conciencia le señale a este respecto, sin tener que dar explicaciones a terceros.

Hacer testamento es un símbolo de cariño a los nuestros, es sinónimo de proteger el patrimonio familiar y la tranquilidad de nuestros seres queridos. Es muy importante que generemos conciencia sobre este acto de responsabilidad y sobre su importancia, porque sus beneficios son muchos a la hora de que se respete nuestra última voluntad y de que entreguemos lo que hemos creado en vida a quien en realidad deseamos continuar cuidando.     

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