Tercer informe del gobierno de la 4T

Ángel Balderas

El pasado 1 de diciembre se cumplieron tres años de la rebelión cívica del pueblo de México para comenzar a poner fin a los 36 años del oscuro neoliberalismo que gobernó en nuestro país, desde Miguel de la Madrid hasta Enrique Peña Nieto, pasando por los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón.

En esta ocasión, a pesar de la pandemia de Covid-19 que sigue asolando al mundo, el tercer informe de gobierno de Andrés Manuel López Obrador se llevó a cabo en un acto público en el Zócalo de la Ciudad de México, acto en el que estuvieron presentes alrededor de 250 mil personas, llegadas de varias partes del país, aunque la gran mayoría son habitantes del valle de México.

Andrés Manuel López Obrador y Morena mostraron músculo y exhibieron por qué seguimos teniendo a un Presidente con más del 70 por ciento de aprobación por parte de la ciudadanía, algo notable después del natural desgaste de tres años de gobierno y de tener que lidiar con el literal cochinero que dejaron los gobiernos del PRIAN. De la deuda pública a obras de infraestructura inconclusas (como el tren rápido Toluca-CDMX), de una delincuencia desatada en todo el país a un robo de combustibles del orden de cientos de miles de millones de pesos, de una corrupción omnipresente a una cultura política con genes priistas.

Lenta, pero inexorablemente, en tres años de gobierno de la 4T, muchos de los vicios anteriores han comenzado a cambiar. Hoy en día tenemos un Presidente que rinde cuentas y da la cara prácticamente todos los días del año, que informa de los avances de los distintos programas de gobierno, de los apoyos sociales al plan de vacunación, de los avances en las grandes obras de infraestructura a la estrategia para la adquisición de vacunas, de los planes para obtener nuevamente independencia energética a la propuesta de reforma constitucional para recuperar parte del control perdido en la generación y distribución de energía eléctrica.

Notable el aumento al salario mínimo, algo no visto en décadas. En efecto, el gobierno de la 4T tomó un salario mínimo de 88.36 pesos diarios y lo ha llevado hasta los 172.87 para el próximo año. Un aumento de casi el 100 por ciento en apenas cuatro años. Lejos quedaron los tiempos en los que estos aumentos eran de apenas unos cuantos pesos. Con el aumento para 2022 se recupera el poder de compra que se tenía en 1984, es decir, hace 38 años. Algo nunca visto en los gobiernos del PRIAN.

Es claro que el Presidente debe estar satisfecho con estos avances, aunque aún falta mejor más, mucho más. 

 

Presidente del Consejo Estatal de Morena

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