12/11/2014
08:51
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Dentro de una semana, el próximo miércoles 19 para ser exacto, se llevará a cabo en nuestra ciudad capital la celebración de la convención anual del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas que encabeza en Querétaro mi buen amigo, el CP Pedro Angel García Castilla, con quien tengo el honor de participar como miembro del consejo en la entidad. Dicha institución está conformada por responsables del manejo de la finanzas en diversas empresas e instituciones en todo el país y tiene una amplia trayectoria en el estudio de esta materia.

Quiero compartirles mi experiencia inicial de contacto con dicha institución hace algunos años. El IMEF lleva a cabo lo que denomina eventos técnicos y que son una serie de conferencias y charlas que dan especialistas sobre diversos temas con el propósito de enriquecer la información y análisis de un tema que puede resultar tedioso para la la mayoría de las personas, pero que adquiere mucha relevancia en el proceso de toma de decisiones que afectan a la gran mayoría.

Recuerdo que en aquel entonces me invitaron a una charla que se titulaba “El Cambio Climático y las Finanzas”. ¡Ah Caray! pensé de inmediato ante la imposibilidad de empatar dos factores aparentemente ajenos entre ellos y me pregunté, al igual que otros asistentes: ¿que tiene que ver las finanzas con  el asunto del cambio climático? Mi sorpresa fue mucha y por demás interesante, al enterarme de los alcances y efectos de una relación insospechada.

El tiempo me ha hecho olvidar el nombre del expositor, pero debo reconocer que cambió de manera sustancial mi apreciación ante dicha relación. Ocurre que, como todos sabemos, existe el fenómeno meteorológico de “El Niño” y el cual consiste en un ciclo errático, el cual no se da con una frecuencia estable, pero que tiene que ver con la relación en el océano entre las corrientes cálidas del hemisferio norte y las frías del hemisferio sur, propiciando intensas lluvias en la región de este último con afectaciones regionales de fuerte impacto.

Le llaman El Niño gracias a  pescadores de Perú que observaron que las aguas del sistema de corrientes del pacífico, se calentaban algunos años en la época de las fiestas navideñas y los cardúmenes o bancos de peces desaparecían de la superficie oceánica, debido a una corriente caliente procedente del Ecuador; asociaron el fenómeno con  las época navideña y el niño Jesús.

Resulta que ante dicha observación de la variación de temperatura mínima de tan solo un grado centígrado en el agua del océano en la temporada navideña, se puede estimar el alcance de las temporada de lluvias y en consecuencia se comienza a establecer todo un esquema de impacto en precios de los seguros para las cosechas, los criterios de indemnizaciones y por supuesto también en el costo de los productos finales a nivel internacional, afectando procesos de oferta y demanda en todo el mundo, aunque al parecer pudiéramos estar lejos del hemisferio sur de este mundo, hoy tan tremendamente cercano, en especial,  para quienes pertenecemos a generaciones anteriores al internet y a las redes sociales.

Nos compartió finalmente lo que hoy sabemos ocurre cuando este maravilloso planeta se calienta un poco más y las consecuencias  de eventos climáticos son tremendas para diversos lugares que a la fecha han sufrido los estragos. Junto con ello, la información analizada con oportunidad en el tema financiero, tiene fuertes repercusiones que no se comparan con el impacto de un fenómeno meteorológico en su momento, pero que sin duda tienen que ver en el consecuente camino de recuperación que viene después de los eventos y afecta los bolsillos de comunidades completas.

Considero que las finanzas son una herramienta clave para el bienestar desde un núcleo familiar hasta un país entero y que, muy a pesar de que para muchos sea un tema con cierta aridez, no deja de ser importante  en su equilibrio, como lo son los valores, la formación y la educación para que las familias sean sólidas. Obviamente, la primera condición es que tengan la oportunidad de llevar ingresos a casa mediante el desempeño de un empleo digno.

Me parece que instituciones como el IMEF, tienen la oportunidad de colaborar, con responsabilidad social, no solo en los grandes temas financieros de este país, sino también en la tarea cotidiana de fortalecer una comunidad que busca mantener estable su temperatura social, sobre todo en el Querétaro nuevo que deseamos conservar.

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