Sonidos de mercado, música del recuerdo y souvenirs al alcance de todos

28/08/2019
02:10
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Buen día, mis estimados lectores. El día de hoy les voy a platicar cómo me la pasé en el mercado de la colonia, algunos le dicen tianguis, pero en mi caso le llamo el merca, y me tocó ir por la compra semanal, pero ¿por qué les platico todo esto?  Vamos, es toda una experiencia si de escuchar música se trata.

Salí de la casa y caminé rumbo al destino del día, casi al llegar llegó a mis oídos todo un clásico del señor Germán Carreño y “vestido de blanco y velo vestiráaa, la niña que en aquella navidad quiso ser mujer en libertad lalalala”, una rola de los años ochentas que, sin lugar a dudas, a todos nuestros lectores ha puesto a bailar en las ocasiones necesarias, canción que habla de cómo una chiquilla de barrio se enamora y en las fiestas navideñas se entrega al amor prematuro y que es sólo una ocasión de vida, ya que la persona con quien conoció los amores carnales no es la que la llevará al sacrosanto casamiento. 

Pero con el famosísimo Sharkdj, otro mega clásico, y la Banda Machos con su ritmo característico y su tan sonado “Pa Pe Pi Po Pu, Ma Me Mi Mo Mu, y esta es la historia de todos”, una canción que en alguna ocasión le dije a mi novia “bailemos” y me dijo así “Quéeeee”. Obvio me reí y le comenté si esa hasta en juicio te llena de vibra y como dijera una frase de la misma canción “ hasta en la comida estoy muy impaciente, pues está tonadita la traigo muy presente”, el buen Casimiro Buenrostro me hizo recordar esas tocadas en donde, ya medio jalado, todos  al unísono,  con un buen “He He He”, le sacábamos brillo cual máquina de encerar a la pista.

Obvio en este momento donde se nos acaba de adelantar el maestro, para unos el impulsor de la cumbia regia colombiana, Celso Piña El rebelde del acordeón, para mi comparado con el maestro colombiano, El tigre sabanero, Aniceto Molina, ambos unos gigantes del acordeón y, bueno, con el dolor de mi corazón, Celso el gran Celso,  aún recuerdo una entrevista que me dio en un evento y como se reía de mis preguntas, me dijo atrevido, faltón de respeto y que siguiera así porque nadie le había preguntado con tanto descaro y, vamos, me llevo eso. 

Pero  bueno, el punto fue que ya entrados en el mercado todo se inundó de la música regia colombiana, discos piratas, camisetas, paliacates y demás cháchara aludiendo al gran Celso, y así me di cuenta que ya llevaba el chicharrón, las carnitas, tortillas y demás chunches para la casa, pero sin más tinta para escribir, así que un placer y nos leemos la próxima ocasión.

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