Sirvientas | Querétaro

Sirvientas

Araceli Ardón

Como si fueran cuentos que retratan una ciudad, la película francesa Paris, je t’aime, de 2006, reúne dieciocho historias formidables, ubicadas en los barrios emblemáticos de esa ciudad o en los rincones más significativos, que reúnen arquitectura, arte y cultura. Cada uno de los cortos fue dirigido por un cineasta distinto. Así, el largometraje se convierte en un mosaico de la vida en la capital francesa.

En uno de esos cortos, dirigido por Daniela Thomas, actúa la colombiana Catalina Sandino Moreno, nacida en Bogotá en 1981. En 2004 fue nominada al premio Óscar de la Academia en Estados Unidos, como protagonista de la película María, llena eres de gracia.

En la película de París, la actriz encarna a una chica latina, que cada mañana deja a su bebé en una guardería, y viaja en transporte público por largos minutos para llegar a su trabajo: ser nana de un niño privilegiado. En el trayecto, vemos cómo se transforma el rostro de la ciudad, a medida que aparecen edificios más bellos, plazas y jardines, cafés en terrazas, hasta la elegante zona donde viven los patrones. 

En una escena cumbre, la muchacha toma la mano del niño rico y entona una canción de cuna: 

Qué linda manito. Lo hace con una voz cargada de ternura, marcada por el amor al pequeño que se encuentra en sus brazos, todo el tiempo anhelando arrullar a su propio bebé. 

Se necesita ser de piedra para ver esta escena y seguir siendo el mismo.

Detrás de cada ejecutivo vestido con elegancia, de cada mujer triunfadora en los negocios o la escena social, un equipo de trabajo se afana por dejarlos guapos y darles fuerzas para salir al mundo: peluqueros, masajistas, terapeutas, enfermeros, choferes, secretarias, cocineras, empleados de las tiendas de ropa, calzado y accesorios. 

Por no hablar de quienes se quedan en las casas de los triunfadores, cuidando a sus viejos o a sus enfermos, preparando la comida, lavando retretes y tinas, regando los jardines, llevando a los niños a la escuela. 

En la película Roma, de Alfonso Cuarón, este director coloca el reflector sobre Cleo, trabajadora doméstica. Ella realiza sus labores con dedicación, voluntad y deseo. Ama a la familia que la contrató y acepta las condiciones de trabajo que ellos imponen: es Cleo quien limpia los excrementos del perro, lava el patio y la ropa. La actriz Yalitza Aparicio brilla en esta cinta que le dio renombre mundial cuando se proyectó la película en varios países. La revista Time la clasificó como “la mejor actuación de 2018”.

Cuarón declaró que su cinta era un homenaje a las empleadas domésticas y en especial a su propia nana, Libo, quien lo cuidó de niño. El director invitó a Libo a festivales en ciudades como Nueva York, donde declaró que la veía como su segunda madre. Millones de espectadores sentimos lo mismo hacia nuestra propia Libo, que en ocasiones se vuelve parte de la familia.

En abril de 1977, Gabriel García Márquez escribió en la revista Triunfo: “Mis mujeres están mucho más enraizadas en la realidad que los hombres. Tienen los pies bien plantados; son sólidas, pacientes, constantes. Los hombres son criaturas quiméricas, capaces de acciones locas y grandiosas, pero incapaces de la paciencia y la constancia, débiles en la adversidad, buscando el apoyo de la mujer”.

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