Sin dormir en sus laureles

Niels Rosas Valdez

“El crecimiento en el apoyo de los partidos de oposición se ha notado en los últimos años en la entidad”

Octubre comenzó con el cambio de administración gubernamental en Querétaro y la continuación en un segundo periodo de la presidencia municipal en la capital de la entidad. Ambos proyectos panistas representan una continuidad política que parece solidificarse al paso del tiempo. No obstante, también presentan algunas dudas en torno a un posible cambio.

Tanto Mauricio Kuri, candidato a la gubernatura de Querétaro, como Luis Nava, candidato a la presidencia municipal capitalina, ambos del partido blanquiazul; vencieron con amplio margen en las pasadas elecciones intermedias y hace unos días tomaron posesión del puesto por el que contendieron. Para los dos cargos en la entidad, la presencia de estas figuras mencionadas significa continuidad en el proyecto político. Pero, una pregunta surge: ¿durará o no la presencia dominante panista en Querétaro?

Parece una interrogante retadora, pero lo cierto es que es válida y, de hecho, muy pertinente al momento de hablar seriamente de política.

Desde luego, los partidos de oposición atienden esta pregunta de manera recurrente para encontrar áreas de oportunidad y mejorar en sus operaciones para acaparar más seguidores. Incluso el partido político gobernante, tanto en la capital del estado, como en la entidad federativa, debe estar atento a esa misma pregunta.

Como se mencionó, si revisamos las pasadas elecciones intermedias identificaremos que el partido blanquiazul ganó la presidencia municipal de Querétaro y la gubernatura con un amplio margen. Uno podría interpretar que, por ende, la fuerza del partido es casi insuperable y que ha sabido sobreponerse ante cualquier embate.  Pero, por otro lado, la constante incertidumbre que alberga el crecimiento en algunos lugares del país de otras fuerzas políticas sigue siendo un elemento relevante a considerar durante los siguientes tres y seis años en el estado.

En este contexto, hay que recordar que si bien hace unos meses el partido gobernante en Querétaro venció en las elecciones intermedias, el crecimiento en el apoyo de los partidos de oposición, sobre todo del partido del Gobierno Federal, se ha notado en los últimos años en la entidad. Si bien, no ganaron en las pasadas elecciones o en las anteriores a esas, no significa que no puedan vencer en las próximas, o en las que siguientes después de ellas, sobre todo considerando que la tendencia del apoyo popular que han recibido ha estado al alza en los años más recientes.

Como se mencionó, lo anterior no significa que el partido gobernante en Querétaro se encuentre en un riesgo inminente y declarado de perder en las elecciones que haya en tres años, o en seis, sino que si lo que busca es continuar gobernando, no deberá dormirse en sus laureles.

Su labor no debe centrarse en lo que cualquier gobierno local haría, sino que debe ofrecer más para que sea evidente su conocimiento y habilidad en la gobernanza de la entidad queretana. Pero, por otra parte, el gobierno en turno también deberá ser más abierto a la interacción con la ciudadanía, además de estar atento a sus necesidades a corto, mediano y largo plazo, situación que implica más recursos humanos y económicos, pero que puede traer mayor beneficio y satisfacción a la población, lo que se podría traducir en apoyo electoral consistente.

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