Se están yendo de México

León Krauze

Hace un par de años, en una entrevista, el presidente Andrés Manuel López Obrador confesó un anhelo. “Yo tengo un sueño que quiero convertir en realidad,” le dijo a Bloomberg. “Va a llegar un día durante mi gobierno que no van a ir mexicanos a trabajar a Estados Unidos, porque el mexicano a va a tener trabajo y va a ser feliz en donde nació”. Lo había dicho varias veces antes, incluso como promesa de gobierno. En “2018:  la salida”, su libro de campaña, López Obrador se compromete a ese logro.  Algo parecido refrenda en “Oye, Trump”, su libro contra el hombre del que, ya en la presidencia, se volvería una suerte de cómplice. Ahí, el López Obrador candidato aseguraba que era “justo y necesario garantizar en México el derecho al trabajo y al bienestar”. Era un deber, decía entonces, “asegurarnos de que nadie se vea obligado a emigrar de su sitio de residencia porque su vida está en peligro”.

Por el momento, López Obrador ha fracasado en esta encomienda. No ha conseguido eliminar  la migración mexicana hacia Estados Unidos. Ni siquiera ha logrado reducirla. Ha ocurrido, de hecho, lo contrario. De acuerdo con el último reporte de la autoridad fronteriza estadounidense, el número de mexicanos detenido sin documentos tras ingresar a Estados Unidos ha crecido consistentemente en los últimos meses hasta alcanzar registros no vistos en años. En total, la cantidad de migrantes mexicanos aprehendidos del lado estadounidense creció 40% solo entre marzo y febrero. Solo en el último mes, la patrulla fronteriza detuvo a casi 55 mil adultos mexicanos tratando de emigrar en solitario, un aumento de 37% en solo tres meses. La cifra de familias mexicanas detenidas casi se ha triplicado entre diciembre del año anterior y el mes de marzo del 2021. También han aumentado los niños mexicanos no acompañados buscando ingresar a Estados Unidos sin documentos. Alrededor de cuatro de cada diez migrantes detenidos en la frontera sur en las últimas semanas son de origen mexicano.

La grave tendencia amenaza con revertir una década en la que la migración de mexicanos a Estados Unidos registró números negativos, es decir, más mexicanos regresaron a México desde Estados Unidos que los que intentaron emigrar al norte. De acuerdo con un estudio detallado del centro Pew, solo entre el 2009 y el 2014, alrededor de un millón de mexicanos dejaron Estados Unidos para volver a México, mientras que 870 mil intentaron ingresar a tierra estadounidense. El resultado auguraba el final de la llamada “migración circular”, que veía a mexicanos volver a México y luego regresar a Estados Unidos, y obligó a la autoridad a concentrarse en el flujo migratorio desde Centroamérica, variable principal en el fenómeno migratorio en los últimos años.  Esto ya no es así. Contra el anhelo explícito del presidente López Obrador, el número de mexicanos que busca emigrar a Estados Unidos está creciendo.

¿Qué impulsa esta nueva ola migratoria desde México? Aún no hay un estudio detallado al respecto, pero las causas de la migración son las mismas en la región entera: inseguridad, pobreza, falta de oportunidades e incluso los estragos del cambio climático (el caso guatemalteco es notable). Las consecuencias de la pandemia han sido particularmente duras en México, cuyo gobierno ha fracasado en la contención de la emergencia sanitaria y el manejo de la crisis económica. La explosión en la pobreza en el país tiene la misma consecuencia de siempre: la gente va a donde está ya no una vida mejor sino la mera posibilidad de sobrevivir.

En cualquier caso, el presidente López Obrador debe atender el fenómeno con urgencia. El presidente tenía razón cuando, hace tiempo, sugería que la responsabilidad de un buen gobierno es garantizar seguridad, empleo y bienestar suficientes como para evitar la necesidad de emigrar. A juzgar por los números del 2021, su gobierno está logrando lo contrario. Aun está a tiempo de rectificar. Y podría aprovechar para dejar de presumir las remesas de aquellos que, al no encontrar otro camino, se fueron de su tierra hace años. Ya lo decía Elena Poniatowska en el epílogo a “Oye, Trump”. “A los mexicanos se nos cayó la cara de vergüenza cuando el presidente Vicente Fox declaró que era motivo de ogullo que las remesas de nuestros migrantes enviadas de Estados Unidos fueran la segunda fuente de ingresos de nuestros país”, escribió Poniatowska. “Lo que muchos consideramos un fracaso para él era motivo de regocijo. Si hubiese trabajo en México, nadie se habría ido”.

Pues sí.

@LeonKrauze

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