Santa Rosa Jáuregui

Hugo Cabrera Ruíz

Siempre hay noticias buenas. Y en esta ocasión la gran comunidad de Santa Rosa Jáuregui es reconocida por uno de sus historiadores: Lauro Jiménez Jiménez

Siempre hay noticias buenas. Y en esta ocasión la gran comunidad de Santa Rosa Jáuregui es reconocida por uno de sus historiadores: Lauro Jiménez Jiménez. Una comunidad que ha transitado de ser una población eminentemente agrícola a una delegación con un moderno desarrollo urbano y turístico. Este acelerado crecimiento no ha estado exento de conflictos. A lo largo de los últimos 100 años, los cambios han sido constantes y han contribuido en mejorar la calidad de vida de sus habitantes originarios y de sus nuevos colonos en la emblemática Juriquilla, que sorprende por alto nivel socioeconómico en Querétaro, e incluso del país.

Entre estas grandes modificaciones urbanas mucho ha tenido que ver la posesión de la tierra y sus cambios de uso del suelo, e incluso su régimen de gobierno de Municipio a Delegación. Y en esta mutación agrícola a urbana mucho ha tenido que ver una institución social como es el ejido.

Y de eso el historiador, con su obra El Ejido de Santa Rosa Jáuregui, Querétaro, en su centenario (1918-2018), nos da cuenta de la evolución de su comunidad. Esta obra, editada por la Cámara de Diputados en su LXIII Legislatura y el Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria, ha sido integrada a la colección de estudios y testimonios rurales.

La presentación del libro en Querétaro se realizó el lunes cuatro de junio en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Querétaro. En este acto además hubo una gran oportunidad para reconocer al autor, quien ha tenido el acierto de escribir una historia regional, que toma tintes de un asunto nacional; es reconocer a los habitantes de Santa Rosa Jáuregui, que por generaciones han buscado mantener sus tradiciones y salir adelante todos los días. 

De eso se trata este recordatorio del autor cuando nos relata con detalle la dotación del Ejido a 100 años de su instauración, lo cual, para sus habitantes, no fue un asunto menor.  La aplicación de esta ley significó mucho para los queretanos, y hoy sus beneficios siguen presentes. En ello, estriba el verdadero valor del ejido. 

En el cierre del prólogo de la obra, se advierte, entre líneas, que hay una veta de investigación sugerida —y poco explotada— sobre el estatus jurídico de Santa Rosa Jáuregui como delegación del Municipio de Querétaro, situación que no le satisface a muchos y que a la luz del nuevo desarrollo urbano quizás convenga revisar nuevamente, y en el cual el autor seguramente nos podría tener en un futuro cercano los argumentos que sustenten por qué su localidad debe volver a ser un Municipio con todas las de la ley.

Se agradece al autor, quien ha puesto de relieve cómo Querétaro, desde tiempos inmemoriales, es generador de instituciones y ha dejado huella en la organización social del México moderno. Esta imbricación de nuestras tradiciones y modernidad es la que nos ha dado identidad como queretanos.

En el México actual, nuestra identidad está definida y en evolución. Nuestro Querétaro hoy es cosmopolita y conviven nuestras tradiciones y los aires de modernidad. Esta herencia cultural se ha visto enriquecida con tradiciones que nos unen. Valores con un sentido de tolerancia, de la búsqueda de la armonía y respeto a las normas sociales.

Está claro que Querétaro vive tiempos difíciles, pero los enfrenta con trabajo, con orden y visión de futuro. En Querétaro estamos orgullosos de nuestro sentido de identidad que nos identifica como gente honesta, trabajadora y hospitalaria. El respeto al orden social no debe ser alterado. Ser queretano es sinónimo de honestidad, de integridad. Es el más alto valor de los que aquí habitamos. Y en este libro su autor nos recuerda lo grande que somos, lo grande que podemos llegar a ser. Un Querétaro libre, generoso y abierto a buenas ideas y proyectos. Nunca al rencor, al odio o a la división; sí, en cambio, a un México incluyente, tolerante y justo. Tenemos mucho que aportar, convencidos de que, si no actuamos en consecuencia, dejamos a nuestro México a la deriva, ¡y eso en un queretano jamás sucederá! 

Diputado federal.

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