¿Salario suficiente?

Carlos Lázaro Sánchez

La Conasami se ha convertido en un organismo obsoleto que responde a intereses particulares y no a los de la ciudadanía

Nuevamente la posición de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) es lesiva para los trabajadores mexicanos. Nadie puede estar de acuerdo con la propuesta de aumento que la comisión presentó en recientes días a sólo 88.36 pesos, porque estamos frente a un escenario en que se han brindado a la comisión todas las herramientas institucionales y jurídicas tanto a nivel federal y local para estar a la altura de las exigencias de la clase trabajadora en el país.

Han pasado los tiempos en el que el gasto familiar se solventaba con salarios mínimos, hoy los mexicanos requieren salarios dignos, salarios que verdaderamente permitan a las familias de nuestro país, cubrir el gasto de una canasta y necesidades básicas.

Sin embargo, este incremento que propone la Conasami está lejos de dejar satisfecho a alguien y en este sentido no cumple con las expectativas de lo que ella misma se había planteado, ni lo que se había propuesto tanto por trabajadores como por legisladores al revisar el monto del salario mínimo.

Antes, la comisión utilizó como pretexto, la desindexación del Salario Mínimo de algunas leyes tanto locales como federales, para argumentar en contra del aumento en el mini salario, sin embargo, hoy eso ya no es real, dado que en todo el país como en Querétaro, se han autorizado la desindexación del SM para que no haya ninguna referencia a derechos, impuestos y obligaciones en las leyes con respecto al salario mínimo.

Entendemos entonces que la Conasami se ha convertido en un organismo obsoleto que parece responder únicamente a los intereses particulares de un grupo y no a las necesidades reales de los mexicanos.

El análisis anual que realiza el organismo, para revisar los incrementos a los salarios y buscar llevarlos a los niveles óptimos y reales, es decir, que alcance a una familia o a quien gane un salario mínimo, para satisfacer los gastos de transporte, comida, vestido y sustento básicos que se requieren para tener calidad de vida ha resultado insuficiente.

El aumento autorizado, más que ridículo, no llega a satisfacer a ninguno de sus sectores y, como sociedad, nos pone muy lejos de la meta que muchos analistas económicos han planteado de tener un salario mínimo de 180 pesos. Y ni hablar de alcanzar los niveles de estabilidad económica de algunos estados, como lo es Querétaro, cuyo promedio se encuentra por encima de los 300 pesos. Así las cosas, seguimos con instituciones que parecen de adorno y no sirven a los ciudadanos.

Algunas voces han esgrimido el argumento de que aumentar los salarios generará inflación. Estas voces buscan distraer a la gente, espantar a los patrones y trabajadores, y los ciudadanos en general, sin embargo, mas allá de ello, el efecto es contrario.

Soy un convencido de que contar con un salario digno, o una renta básica por ciudadano como el PRD lo ha propuesto en el Congreso de la Unión, lejos de generar un efecto inflacionario, servirá para activar la pequeña y mediana economía. El que el trabajador de más escasos recursos cuente con un salario digno, fomentará el ahorro y, por ende, la inversión, que quedará en México, es decir, ningún trabajador seguramente va a gastarse su salario al extranjero, como para provocar la salida de capitales y un efecto inflacionario, contrario a ello implica la reactivación de la pequeña y micro economía donde las pequeñas tiendas, los pequeños comercios, serán los beneficiarios de un trabajador con mayor poder adquisitivo y un mayor poder de compra e inversión, en la micro y pequeña economía de nuestro país.

Por lo antes mencionado, hemos insistido al Gobierno del estado que las empresas a las que se apoya para que se instalen en el territorio estatal, las que se busca que generen empleos locales, también deban brindar empleos con salarios dignos y que permitan el desarrollo social y económico de las familias y el estado. Es lo mínimo que esperaríamos a cambio de las facilidades para instalarse, entre otros beneficios.

Sin duda, el tener salarios dignos para los trabajadores o una renta económica mensual, son voluntades de empresarios, gobierno y sociedad, que coadyuva a brindar, no sólo seguridad laboral sino seguridad social, estabilidad política y económica no sólo para el trabajador, sino para el gobierno y, en general, para la sociedad.

Diputado local Independiente. [email protected]

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