Sabiduría de los tres monos sabios: ver, oír y callar.

12/12/2015
08:02
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     “La mayor rémora de la visa es la espera del mañana y la pérdida de hoy”. Séneca (2 A.C.-65) Filósofo latino.

     Nuevamente tengo el agrado de saludarlos y hacerles llegar un caluroso saludo navideño, que encuentra su decoración en la pasarela de abrigos, bufandas, chalecos, vestidos de lana, guantes, botas y demás prendas que portamos en estas épocas en que el frío nos abraza y nos hacer quizá hacer un alto en el camino y poder tener una introspección y hablar con nosotros mismos.

     Y es ese resquicio de intimidar con nuestro mismo ser cuando descubrimos que podemos ser creadores de grandes cambios en positivo con la ayuda de nuestros tres grandes aliados: inteligencia, voluntad y afectividad (compuesta a su vez por sus tres grados que son emoción sentimiento y pasión), elementos básicos y esenciales que marcan un antes y un después en la creación del universo, pues somos seres tan pero tan evolucionados que es precisamente cuando vemos que una inteligencia carente de voluntad el como lanzar una bomba atómica  y pensar que por el capricho se hacerlo es un acto correcto. Por el contrario, una ecuación ineficiente es la voluntad sin inteligencia, como analogía es como arrojar una piedra a un lago y creer ingenuamente que su efecto causante de ondas durará una eternidad. ¿Me voy explicando? Entonces es cuando aunado a nuestros tres grandes amigos que acabo de mencionar: inteligencia, voluntad y afectividad, podremos alcanzar un nivel de excelencia, siendo seres gratos y amables para quienes nos rodean cuando descubramos el otro conjunto de aliados, es decir, me estoy refiriendo a una doble triada de amigos, es decir: VER, OÍR Y CALLAR.

     Estas acciones provienen de una representación simbólica esculpida en madera en en lejano Japón, donde nace el Sol, están representados en un madero  de Hidari Jingorō (1594-1634), situada sobre los establos sagrados del santuario de Toshogu (1636), construido en honor de Tokugawa Ieyasu, en Nikko, al norte de Tokio (Japón).[]

    Debo decirles que los nombres japoneses de los tres monos —Mizaru, Kikazaru, Iwazaru— significan «no ver, no oír, no decir», sin especificar lo que los monos no ven, oyen o dicen. Esos animalistos, si, como lo leyó, animalistos, también son conocidos como Los tres monos místicos”. Tradicionalmente se ha entendido como «No ver el Mal, no escuchar el Mal y no decir el Mal»; el dicho tuvo su origen en la traducción del código moral chino del santai, la filosofía que promulgaba el uso de los tres sentidos en la observación cercana del mundo observable. Posteriormente este código moral se vinculó con los tres monos; dicha asociación se atribuye a Denkyō Daishi (conocido también como Saichō) (767-822), fundador de la Tendaishū, la rama japonesa de la Escuela Budista del Tiantai durante el periodo Heian (794-1185).

     Interesante ¿cierto?.............. Luego entonces, el significado del tema de los tres monos es complejo y diverso; así como para la élite intelectual se encontraban relacionados con el mencionado código filosófico y moral santai, entre el pueblo el sentido era «rendirse» al sistema, un código de conducta que recomendaba la prudencia de no ver ni oír la injusticia, ni expresar la propia insatisfacción, sentido que perdura en la actualidad.[] Otra interpretación señala que en origen los monos eran espías enviados por los dioses para enterarse de las malas acciones de los hombres; la representación de los monos ciego, sordo y mudo debió surgir como medio de defensa mágico contra dicho espionaje.[] También se ha señalado que los tres monos pudieran ser una representación de las tres caras de la antigua deidad japonesa Vadjra.[] Después de este plato fuerte de información  que les acabo de compartir estimados lectores, diré cuál es mi planteamiento relacionado a las causas sociales que con gusto enarbolo y aliento por este importante medio:

·         Primero, agradecer que quienes leal y amigablemente me honran con su lectura y que incluso, se han llegado a involucrar en una causa de la sociedad civil, se están comportando en el esquema de ser precisamente sabios, pues ven lo positivo, oyen lo armónico y callan lo adverso. Y cuando digo callan lo adverso, no es solapar las injusticias o lo ilógico que el mundo equivocado, inhumano o insensible nos quiere imponer, se trata de darle un giro y así restarle poder. Eso es ampliamente loable.

·         Segundo, reitero que me identifiqué con este tradición japonesa, pues somos herederos de grandes tradiciones universales que hay que considerar para lograr sociedades perfectas.

·         Parafraseo a Mario Benedetti, el gran escritor uruguayo quien decía “La perfección es una pulida colección de errores”. Es real, si en nuestra vida tenemos la enorme dicha de conocer personas más sabias, en lugar de darnos envidia, deberíamos admirarlas y sin perder nuestra esencia, imitar lo bueno que aportan.

     Quiero resumir que primero debemos de trabajar en nuestra causa personal de ser personas más agradables, y luego continuar dándonos a los demás, porque es cierto que nadie da lo que no tiene. Con esto los quiero conminar a analizarlo cabalmente y no esperar a que lleguen al Planeta Tierra los extraterrestres, y nos iluminen, es labor de nosotros hacer de este un lugar mejor para vivir. ¿Cierto? Me despido con mi tan querido “hasta siempre”, y les envío mis mejores anhelos de bienestar guadalupano hoy sábado 12 de diciembre.  Porque hasta mis amigos judíos se jactan de decir “¡soy judío guadalupano!” Gracias.

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