24 / septiembre / 2021 | 10:33 hrs.

Retos y oportunidades de la nueva relación Cuba-EU

Enrique de la Madrid Cordero

El pasado 17 de diciembre, Estados Unidos y Cuba dieron los primeros pasos hacia la normalización de sus relaciones diplomáticas. Washington adoptó nuevas medidas para suavizar el embargo a La Habana, como la de permitir enviar más dinero a Cuba y reducir las restricciones a los viajes. Ese mismo día Cuba dejó en libertad al contratista estadounidense Alan Gross, detenido desde 2009.

Aunque oficialmente el embargo no ha sido levantado, para ello se necesita la aprobación del Congreso de los EU, Washington y La Habana dieron un giro de 180 grados en sus relaciones con el anuncio de apertura de sus embajadas tras casi 56 años de distancia política.

Si bien el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba implicó un desaire para el socialismo latinoamericano, la mayor parte de Latinoamérica, la Unión Europea, Canadá, los sectores liberales de EU y la mayor parte de su comunidad empresarial ven en la distensión una oportunidad para acelerar los cambios en la isla y la normalización diplomática y comercial entre ambas naciones.

El deshielo de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos es una buena noticia también para México, por su cercanía geográfica, por sus lazos histórico-políticos y por sus oportunidades económicas. Una eventual apertura del bloqueo sería muy beneficiosa para México como país exportador. Inclusive, los inversionistas mexicanos podrían encontrar en la isla un destino interesante para diversificar sus inversiones.

Es en este contexto que la decisión del presidente Peña Nieto de relanzar y fortalecer la relación con La Habana desde el inicio de su gobierno toma especial relevancia, ya que facilitará el acercamiento de la comunidad empresarial mexicana con el potencial que ofrece Cuba.

Cuba es el país más grande en el Caribe, por lo que existen oportunidades muy valiosas de inversión en una diversidad de sectores. El sector turístico es el más visible por el atractivo natural que ofrecen los litorales cubanos. La construcción de hoteles y el desarrollo de infraestructura para cruceros son los proyectos que se detonarán con mayor velocidad. Incluso, algunos consideran que el turismo médico será uno de los sectores más boyantes, considerando el alto nivel de capacitación entre el personal médico cubano y las crecientes necesidades por servicios de salud económicos y de calidad en el mundo.

En la medida en que las restricciones bancarias se aligeren, el sector financiero será de los más beneficiados. Es previsible que el flujo de remesas a través del sistema financiero se incremente notablemente cuando los bancos cubanos puedan realizar transacciones libremente con el sector financiero estadounidense.

Por otro lado, empresas que desarrollan y operan la infraestructura de red, así como los que proporcionan productos de telecomunicaciones, tienen en Cuba un mercado potencial enorme dado el bajo nivel de desarrollo que tiene el sector y la elevada necesidad de tecnología de la información que traerá la apertura.

Adicionalmente existe un mercado importante para el sector automotriz ante la previsible modernización de su parque vehicular, así como por la mayor necesidad de vehículos utilitarios.

La normalización de relaciones con Estados Unidos creará condiciones más favorables para una mejora en la economía cubana. Ahora, México enfrenta la oportunidad de beneficiarse de un nuevo mercado y tenemos las condiciones necesarias para que Cuba encuentre en nosotros a un socio con experiencia que le ayude a desarrollar su industria y su sector de servicios.

La buena relación diplomática con Cuba y la experiencia que tiene México para desarrollar sofisticados complejos turísticos es una buena combinación para apalancar a la industria turística nacional en el Caribe. De no aprovecharse, de no voltear hacia Cuba, podríamos enfrentar el reto de tener a un nuevo competidor.

 

Director general de Bancomext.

@edelamadrid [email protected]

 

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