Respeto y valor civil

Genaro Montes Díaz

Los valores son cualidades que, basadas en dogmas universales, nos ayudan a orientar nuestro pensamiento, nuestro decir y actuar para tomar decisiones ante determinadas situaciones, lo que nos permitirá guiar nuestro comportamiento observando principios que nos permitan crecer como individuos.

Bajo este contexto, podemos argüir que los valores tendrán una estrecha relación con lo que creemos y sentimos. Para vivirlos, tendremos que vivir conforme a nuestras circunstancias, creencias y convicciones de manera congruente. En resumen, los valores marcarán lo que somos y nos definirán a lo largo de nuestra vida.

Sirve de ejemplo el caso de un niño que, desde pequeño observa en su entorno un trato respetuoso, educado y considerado hacia las mujeres; este niño sin lugar a dudas, crecerá consciente de la importancia que esto representa y defenderá siempre a la mujer. Por el contrario, aquél niño que, desde que tuvo memoria, fue testigo de maltratos, desprecios y ofensas hacia las mujeres, tendrá muy posiblemente una concepción de que esto es normal y difícilmente lo calificará como negativo.

Así pues, lo que percibamos desde pequeños en torno a los valores, la importancia que les demos a éstos y la manera en que los vivamos, sostendrán un vínculo especial con el entorno en el que hayamos crecido, el ejemplo de nuestros padres y hermanos, las formas de actuar o reaccionar de las personas que nos rodean o las instituciones a las que pertenecemos, definiendo así la trascendencia que queramos darle a esas cualidades basadas en dogmas universales.

El valor civil es un valor adquirido desde la cuna, a través de la instrucción y el ejemplo de los padres, que se refuerza a través de amigos y maestros, su objetivo es tener la valentía para reconocer y dar la cara ante los demás por actos, errores u omisiones cometidas en perjuicio de otros. También llamamos valor civil al arrojo que algunos tienen para alzar la voz o para proceder en contra de actos que evidentemente trastocan el respeto, la dignidad y la integridad de las personas.

Es lamentable ver a personas que carecen de valor civil; que no han sido formadas para dar la cara y responder por sus actos; son quienes avientan la piedra y esconden la mano, que ocultan sus fallas, que se escudan en el anonimato para atacar o cuestionar y que, seguramente, hablan de civilidad y respeto pero no son congruentes con su pensar, su decir y su actuar.

Es triste darse cuenta de que hay quienes voltean la cara cuando ven una injusticia, se desentienden ante una vejación cometida a un semejante o se unen a acciones colectivas para dañar la integridad o dignidad de otras personas.

La semana pasada, a través de las redes sociales, se hizo viral un video en el que varios brigadistas del PRI agreden y golpean a un simpatizante del PAN, siendo un hecho lamentable, vergonzoso y carente de civilidad. Este hecho refleja una carencia de valores.

La respuesta del PRI fue en contra de la violencia, ese es el decir. Sin embargo, la violencia contra mantas, bardas y personas que promocionan el voto a favor del PAN ha sido una constante durante la campaña sin que se haga nada para detenerlo, ese es el actuar.

No se puede votar por la falta de congruencia entre el decir y el hacer, menos cuando se violenta el respeto hacia las libertades de otros y se carece de valor civil para enfrentar dicha situación.

Abogado y catedrático de la Universidad Anáhuac. @gmontes

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