Querétaro en cifras

18/09/2019
05:48
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La mayor parte de los (sic) grandes orbes, nacieron como pequeños poblados y Querétaro no es la excepción. Así, por ejemplo, tenemos la ciudad de Nueva York a la cual considero como aquella en donde se junta lo mejor con lo peor. Nueva York, Tokio, Londres, la Ciudad de México, Roma, París, Lima, etc. fueron creciendo de manera exponencial en casi todos los aspectos, con las consecuencias que todo esto acarrea. Resultado de lo anterior, las noticias, novedades sociales, delictivas, laborales, económicas y de más, se transmiten a través de las mal llamadas redes sociales, mismas que no sólo nos transmiten hechos, conductas, sucesos delictivos y hasta jurídicos, sin detenerse, meditar e investigar si lo que, a través de ellas se transmite y publicita es cierto o falso; es decir, algunos (as) se olvidan y la mayoría ignora que para transmitir con certeza una “noticia” es menester observar y aplicar: 1.- Verificación de lo escrito y 2.- El contexto sobre el cual se escribe.

Mi estructura moral, social y sobre todo académica de abogado me ha llevado a escribir, comentar y hacer público sólo aquello que me consta y es verificable, o bien con algo de fe en algunas instituciones. Si usted lee, escucha o ve alguna noticia proveniente de cualquiera de los tres niveles de gobierno, por supuesto ésta será positiva y nos planteará generalmente una realidad que no está de acuerdo con la mayoría de los gobernados; es decir; hemos aprendido a desconfiar. Por ejemplo en el asunto del transporte en Querétaro, un medio local de comunicación informó: “Debido a que el tamaño de las vialidades del Centro Histórico de la capital queretana no es amplio, el Instituto Queretano del Transporte determinó que no es conveniente que los camiones articulados del sistema de transporte público Qrobús circulen sobre estas, toda vez que podrían obstruir el flujo vehicular en determinados puntos”. Es indudable que Querétaro Capital y municipios conurbados, ha crecido de manera exponencial y la circulación de los automotores se complica cada día más. Esto ha sido corroborado por el IMCO: “El costo de la congestión: vida y recursos perdidos… La congestión en las 32 ciudades cuesta 94 mil millones de pesos al año, el equivalente a tres veces la inversión proyectada para la Ciudad de México en transporte público de 2018 a 2024. Los costos abonan a la desigualdad social. Los usuarios de transporte público pierden 69 mil millones de pesos anuales en oportunidad de ingreso, casi tres veces más en comparación de quienes usan automóvil, que pierden 25 mil millones de pesos…” Y en Querétaro: Costo total de la congestión “$2,236, 113,889.00. Costo per cápita $3,804.00. Horas perdidas per cápita 93.91” Además, dentro de las sugerencias que da el IMCO, encontramos: “Invertir en: Transporte público seguro, eficiente y limpio conforme a la proporción de usuarios; hacer que el transporte público sea financieramente sostenible, con descuentos para la población vulnerable; fomentar la evolución hacia las ciudades inteligentes con sistemas centralizados de información que ayuden a los usuarios a tomar decisiones multimodales para sus traslados; desactivar el uso del automóvil a través de impuestos verdes…Invertir en protocolos de medición y reportes a los ciudadanos acerca de los resultados de los sistemas de movilidad para medir los avances de los proyectos y políticas”. Más tardó el IMCO en publicar este estudio, que “alguien” en la prensa estatal declarara: “El próximo año, se reducirá a la mitad el número de automóviles en circulación”. Para nadie es desconocido que la población fija sigue en aumento en Querétaro y al parecer, a nadie le interesa adoptar políticas públicas respecto de la recolección de la basura y el enorme tránsito, empero China, que es uno de los líderes mundiales en la aplicación de las tecnologías modernas en la vida cotidiana, uno de los primeros experimentos con la evaluación del comportamiento de los ciudadanos tuvo lugar en el 2010 en uno de los condados de la provincia china de Jiangsu. Las autoridades empezaron a atribuir puntuaciones a los habitantes de esta unidad administrativa. Cada uno recibía mil puntos, pero la cantidad disminuía a medida que un ciudadano mostraba una mala conducta. ¡Ah, pero eso sí! Aquí seguimos estudiando el pasado y como expresa otra conseja popular: La nostalgia es un inútil pasatiempo.

 

Especialista en Derecho del Trabajo y Seguridad Social

 

 

 

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