20 / junio / 2021 | 13:44 hrs.

¿Qué pasa en Morena?

Fernando Islas

Hace un año nadie hubiera imaginado la situación por la cual pasa el partido del compañero presidente Andrés Manuel López Obrador, en nuestra entidad. 

Hace 365 días todo era buen ánimo, llegaban por montones actores políticos y sus operadores tratando de armonizar su discurso con el de los obradoristas, hablando de su buena voluntad al buscar sumarse al proyecto transformador del partido movimiento, por su parte los blanquiazules se notaban nerviosos, su último gran bastión estaba peligrando de una manera que no habían visto desde hace ya varios años. 

Su hegemonía del PAN se veía amenazada con la probable llegada de Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera y gente cercana al círculo más íntimo del titular del Poder Ejecutivo Federal y por otro lado estaba Gilberto Herrera, reconocido como uno de los mejores rectores de la máxima casa de estudios de nuestra entidad, y personaje que cuenta con la confianza directa del propio presidente que sin dudarlo hace poco más de dos años le pidió encabezar la Secretaría del Bienestar y así garantizar que los programas sociales llegaran de manera directa y sin intermediarios a la población más necesitada. 

Para la poca fortuna de las y los militantes y simpatizantes de Morena Querétaro, ninguno de estos dos perfiles son los que encabezan el Proyecto 2021 y es la figura de Celia Maya la que tiene ese espacio privilegiado por tercera ocasión. 

Sin duda la designación de la exmagistrada generó un vendaval de opiniones al interior del partido guinda a nivel local, su extraño y curioso registro, su designación fuera de la fecha programada y su inexistente militancia hizo que la inconformidad fuera el sentimiento predominante en la mayoría de la base morenista. 

Y es que nadie pone en tela de juicio la trayectoria de la maestra Celia, mucho menos su compromiso con el proyecto al contender en repetidas ocasiones por espacios que estaban distantes para la izquierda queretana, la realidad es que nunca, nadie y probablemente ni sus simpatizantes y colaboradores la visualizaron en el tablero electoral, situación que todavía prevalece en un número importante de personas afines al partido movimiento. 

Sumado a esto último se encuentra la opacidad del proceso, hoy es fecha que no se tiene claro como la Comisión Nacional de Elecciones designó a la abogada, situación que fue asumida como una imposición, algo intolerable para una militancia que justo viene luchando desde hace quince años en contra del dedazo y de cualquier proceso que carezca de un sustento democrático. 

Si bien el tiempo hizo su trabajo y convirtió el encono en resignación de las y los interesados, este proceso se vio más contaminado por las candidaturas locales donde la militancia y los mejores perfiles electorales brillan por su ausencia, dando paso a una serie de personajes que lejos de coincidir con el Proyecto Alternativo de Nación, lo han criticado y atacado desde otros institutos políticos. 

Desafortunadamente las imposiciones continúan en Morena Querétaro, mismas que los beneficiados defienden de legales y de ser orden directa del CEN, lo que no se entiende por parte de ese pequeño, pequeñísimo grupo de favorecidos es que en la izquierda lo legal no es suficiente, lo legítimo es lo que realmente importa y lo que permite trascender de manera honrosa a la historia de la lucha por transformar la vida pública de México. 

Lo que hoy vive la base morenista, no es justo, no se lo merece y es un pago ingrato a tantos años de lucha, de recorrer las calles de los 18 municipios con el Periódico Regeneración, de movilizarse a CDMX a respaldar el Proyecto que hoy se busca implementar a nivel nacional y por último esta serie de actos ilegítimos deja en la lona a un MORENA que prometía mucho, pero que al final fue aniquilado por el interés y voracidad de unos pocos. 

La batalla a pelear es por los espacios federales, el resto, me temo será parte de una historia que continuará indignando a la mayoría que en realidad buscamos un cambio de forma y fondo en la actividad política y el servicio público.

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