Primeras medidas y aceptación | Querétaro

Primeras medidas y aceptación

Jorge Meléndez Preciado

A José Reveles, periodista

A José Reveles, periodista non

Las iniciales acciones llevadas a cabo por el nuevo gobierno, según encuestas, han caído muy bien entre los diferentes sectores. Y vaya que hay algunas que han sido cuestionables por analistas, especialistas y las cámaras que aglutinan a los hombres del dinero. Como, por ejemplo, el asunto del aeropuerto y sus implicaciones con la bolsa, el dólar y la inversión extranjera, tan publicitadas ampliamente por medios informativos.

Una iniciativa que ha traído amplia repercusión, quizás inusitada, es la apertura de Los Pinos a todo el público. Tanto que en dos jornadas han acudido más de cien mil visitantes.

Otra de las propuestas que se realizaron, fue enviar el famoso avión presidencial para su venta mientras el actual ejecutivo se sube todavía en líneas comerciales. Y decimos que todavía, ya que incluso en el círculo íntimo de Andrés Manuel le han indicado que sería mejor utilizar para sus traslados un jet de la flota del ejército, el cual fue ofrecido por el antiguo secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos. Esto es algo que debe estudiarse seriamente debido al tiempo que se emplea en los traslados, su propia seguridad y la posibilidad de permitir que el funcionario pueda ir trabajando en el camino.

Pero ambas medidas, indudablemente, son parte del programa de austeridad y la nueva forma de gobernar. En el caso del predio que es 14 veces más amplio que la Casa Blanca en los Estados Unidos, el derroche en el que vivían los presidentes que decían servir a México y no tenían medida en sus lujos, quedó patente.

Según un reportaje, en las administraciones de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto se erogaron 30 mil millones de pesos en la mansión presidencial. Básicamente en salarios para una guardia privada y el estado Mayor (ya desaparecido), alimentos y contratos a los amigos de cada uno de los mencionados.

La joya hasta ahora, aunque no sea tan visible a ojos de todos, es haber decretado como primera medida oficial, instalar la Comisión de la Verdad para el caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Tiene razón María Martínez, la madre de uno de los muchachos que estuvieron en Iguala, Peña Nieto envió a los jóvenes y a los progenitores al basurero, no de Cocula —el cual está en entredicho— sino de la historia. Pero afortunadamente ya llegó el que los hará visible y encontrará el hilo fino para resolver esa tragedia: el subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas. Él será quien articule todo con el fin de dar una respuesta que satisfaga a los valientes padres que hace cuatro años buscan a sus chamacos.

Hay, desde luego, errores y fallas, faltaba más. El caso de la iniciativa para reducir las comisiones bancarias, la Ley de Remuneraciones, la de Administración Pública y la eliminación del fuero. También fue poco acertado el tratar de englobar los medios que deben ser públicos en la secretaría de Gobernación; ahora se está en espera del nombramiento de un encargado de esa área, el cual tendrá muchas facultades y complicaciones al tener que estar al tanto de varios difusores a la vez.

Según el encuestador Jorge Buendía, López Obrador logró entre 60 y 70 por ciento de aprobación y tiene 73 por ciento de opiniones positivas y sólo 12 por ciento de negativas (EL UNIVERSAL, 4 de diciembre).

Javier Tejado Dondé (EL UNIVERSAL, 4 de diciembre) informa que el domingo 1 de diciembre, el tabasqueño tuvo una audiencia en los canales televisivos de 5.5 millones de espectadores, superior al juego Toluca-América.

 

 

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