26 / septiembre / 2021 | 16:03 hrs.

Pragmatismo perverso en Huimilpan

Norberto Alvarado Alegría

El proceso electoral extraordinario para la elección de ayuntamiento de Huimilpan pondrá a prueba tanto a las autoridades electorales como a los partidos políticos y al nuevo gobierno estatal, pues es un tema que a todos los tienen muy preocupados por resolver el entuerto, pero poco ocupados en lo que realmente interesa a la ciudadanía. Sin duda, los dirigentes de los partidos políticos en la entidad creen que lo que resulte de esta inédita elección extraordinaria tendrá efectos importantes en el escenario político queretano. Sin embargo, la verdad es que los efectos serán más mediáticos que reales; Huimilpan es una plaza electoral que apenas representó más de 14 mil 600 votos en junio pasado, mismos que fueron anulados con el triunfo del candidato de Nueva Alianza. Hoy, la contienda tendrá un tope de gastos de apenas 383 mil 642.56 pesos para los 16 días de campaña electoral, que iniciarán el 17 de noviembre, y seguramente habrá solamente 2 candidatos. Por ello, la prueba de fuego que librarán las dirigencias estatales del PRI y del PAN, es apenas una escaramuza que se convertirá en una victoria pírrica para la coalición que logre la mayoría de los votos en las urnas.

Lo anterior, porque el PRI queretano contenderá en la elección sin un candidato propio, pues la coalición con Nueva Alianza y el Partido Verde presentará como candidato a presidente municipal a quien en el proceso ordinario pasado contendió sólo por Nueva Alianza como candidato externo, y que así lo hizo porque no encontró las condiciones para ser postulado por el propio PRI, pero que sí hizo campaña con el candidato a gobernador de la coalición PRI-Verde-Nueva Alianza. Es el mismo candidato que ganó la elección ordinaria por más de 560 votos al PAN y casi mil votos a la coalición PRI-Verde, que paradójicamente ahora lo postularán, cuando hace 6 meses fue su contrincante más fuerte.

Sin duda alguna, el PRI ha llegado a un nivel de pragmatismo político simplista, un pragmatismo perverso que calcula obtener un triunfo electoral sumando los votos que el pasado 7 de junio obtuvieron quienes ahora irán en coalición con Juan Guzmán Cabrera, pero que bien puede calificarse de una falacia o de una verdad a medias, porque lejos de ser cierto que todos los votos del PRI, Verde y Nueva Alianza se volverán a repetir y podrían sumarse, hay otros factores políticos, sociales y electorales que deben tomarse en cuenta para hacer un cálculo tan arriesgado, en una elección que será tan atípica como compleja para los humilpenses. La variable más complicada de prever será la misma causal que motivó la anulación de la elección: la violencia que aqueja la región de Amealco-Huimilpan desde hace varios años, y que se mantiene en el silencio de las autoridades. Recordemos que los tribunales local y federal en materia electoral argumentaron que se comprobó mediante testimonios, notas periodísticas y material fotográfico que hubo violencia, intimidación a los electores y presión a la ciudadanía en más del 38 por ciento de las casillas.

Hoy no tenemos un parámetro local para hacer un comparativo. Sin embargo, podemos construir un escenario derivado de otros modelos que se han presentado a nivel nacional. Tal vez el modelo más cercano a las condiciones de Huimilpan sea el relativo a la segunda vuelta electoral en los comicios municipales, que estuvo vigente en San Luis Potosí de 1996 a 2005, y que trajo como resultado disminuciones significativas de participación electoral en la casi totalidad de los municipios que llevaron a cabo una segunda votación, así como que no siempre puede concluirse que los partidos desplazados de la primera ronda y sus votantes apoyen necesariamente a alguno de los participantes en la segunda vuelta, según los datos estadísticos analizados en un estudio de la Cámara de Diputados. En este modelo, el resultado de la segunda vuelta revierte el de la primera votación y nos encontramos frente a la paradoja de que en la segunda se produce un escenario en el que el candidato electo logra su triunfo con una votación menor a la obtenida por el triunfador de la primera vuelta.

Además, son de tener en cuenta otros factores de corte municipal, como la conformación de las planillas participantes con espacios tan reducidos cuantitativamente y que tendrán que repartirse entre 3 partidos políticos, los conflictos internos de los partidos contendientes, las negociaciones y acuerdos políticos celebrados con los partidos desplazados de esta segunda elección, el clientelismo electoral en las zonas urbanas como la cabecera y Cumbres del Cimatario, el control corporativo del voto en el resto del municipio, la participación de la Iglesia, el escenario de violencia, la colindancia con la zona caliente de Michoacán y Guanajuato, y la permanente campaña que viene desarrollando como mecenas del pueblo quien ya es el candidato de la coalición PRI-Verde-Nueva Alianza, finalmente ajeno a los 3 partidos, y que de llegar, seguramente les aplicará mutatis mutandis el verso: “partidos nada les debo, partidos estamos en paz”.

Abogado y profesor en la Facultad de Derecho de la UAQ

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