¿Porqué me siento tan triste? Depresión en la adolescencia

Gloria Villalobos Corral

Evita llego a mi consultorio acompañada de su madre. Su cara expresaba total fastidio. La mamá, entre preocupada y triste expresó: 
—Dice que se siente triste, pero no tiene motivos, lo tiene todo, no le falta nada… Estoy cansada de verla llorar y siempre en su cuarto. 

Evita sólo lloraba. Ya en consulta me di cuenta que traía un cuadro severo de distimia. (depresión por periodo prolongado). Lamentablemente la situación actual ha agravado estos casos por lo que es vital que estemos informados. 

La depresión es un trastorno mental que, de no ser atendido con oportunidad, cobra la vida de quien lo padece. No respeta edad, ni sexo o posición social. 
En los últimos años el índice de depresión en la adolescencia se ha incrementado considerablemente. Es importante que estemos alertas a los indicadores de esta enfermedad y atendamos a nuestros hijos de manera oportuna. Algunos signos importantes son: 

—Se encuentran por lo regular tristes, magnifican cualquier situación, sobre todo si les produce tristeza, angustia, etc. Se preocupan en exceso por cualquier situación, mostrando poco o nula tolerancia a la frustración. Los cambios les cuestan mucho trabajo. (por ejemplo, dormir solos se convierte en todo un reto para ellos). 
—Se irritan con facilidad y suelen tomar las cosas siempre como una agresión personal. 
—Se apegan con facilidad a cualquier persona u objeto personal. En ocasiones se convierten en acumuladores.
—No encuentran motivación en nada, por lo que sus logros escolares, deportivos o personales son muy contados. 
—Les cuesta socializar por el miedo al rechazo. 
—Se alteran sus periodos de sueño, pueden disminuir o incrementarse de manera considerable al igual que su apetito, pueden dejar de comer por periodos muy largos o comer en exceso, como método compensatorio. 


Es importante aclarar que la depresión es un trastorno cerebral de origen biológico, con carga genética y ambiental, por lo que resulta ser importante que sea atendido por un especialista de salud mental, así como tener acompañamiento terapéutico (tipo cognitivo conductual y/o de programación neurolingüística) que le permita a el/la adolescente identificar y validar su emoción, encontrando recursos para gestionarla adecuadamente. 

Si uno de tus hijos padece con frecuencia de los puntos anteriores, busca ayuda profesional, es vital que tengas todas las herramientas necesarias para acompañarlo de manera asertiva, los extremos pueden agravar el problema, despreocuparnos o preocuparnos en demasía. Si es difícil ser adolescente, es más difícil ser padre de uno. 

Recuerda que la adolescencia es un proceso de identificación personal y de crecimiento que en ocasiones les cuesta trabajo. 
Por lo pronto te recomiendo: 
—Escúchalos, obsérvalos, habla con ellos, acompáñalos. 
—Respeta sus ideas, sus gustos, su personalidad. Nunca los compares, ni los juzgues. Oriéntalos. 
—Y favorece en todo momento su salud integral. (emocional, física y mental). 

Gracias por darte el tiempo de leer mi columna. Sigo al pendiente de tus comentarios y sugerencias. ¿Qué tema te gustaría que abordara? Exprésate, para mí, es un placer compartir contigo… Linda vida. Puedes enviar un WhatsApp al 9982412230, dejar tu comentario en mi página de Facebook “Aprendiendo a Vivir” o “Gloria Villalobos” o en la página de EL UNIVERSAL.

Frase de la semana

“Permite que tu vida se llene de colores… No de tristeza” 

Libros recomendados:

—Conexiones perdidas, de  Johann Hari.
—El camino de las lágrimas, 
de Jorge Bucay. 
—Déjalos ir con amor, 
de Nancy Oconnor.

*Comentarios y sugerencias: 
Gloria Villalobos Corral 
Terapeuta de Psicología Clínica 
y Programación Neurolingüistica 
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