24 / julio / 2021 | 08:48 hrs.

Política exterior y derechos humanos

Guillermo Tamborrel

La defensa de los derechos humanos de todas y todos los habitantes del mundo se reconoce como una responsabilidad fundamental e ineludible de todas las naciones ya que cuando estos, los derechos humanos, han sido ignorados, menospreciados y no han sido defendidos por la comunidad internacional ante flagrantes violaciones, se han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad.

Es cierto que uno de los principios que han adoptado las naciones para conservar una relación de paz y armonía entre ellas es el principio de no intervención. Sin embargo dicho principio no puede estar por encima de la solidaridad humana que debe prevalecer como un principio superior. En otras palabras, las naciones no pueden permanecer calladas e inmóviles ante violaciones de los derechos humanos en cualquier parte del mundo. 

Para mayor abundamiento, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos señalo desde 1991 y ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que: “El principio de no intervención en los asuntos internos de un Estado, no puede ser considerado por la comunidad internacional como barrera a la protección contra las violaciones masivas y sistemáticas de los derechos humanos”.

Lo anterior significa que cuando se observen violaciones a los derechos humanos como son los derechos a la vida, a la libertad, a la seguridad de su persona, a la libre expresión, a la participación política, las naciones del mundo tienen el deber de intervenir y señalarlas, investigarlas y en su caso y acorde al derecho internacional a sancionarlas.

Es importante tener presente que nuestra Constitución recoge dichos principios en su artículo 89 fracción X que establece que nuestra política exterior se observara que si bien señala el principio de no intervención, también señala el de: “el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos”.

Por lo aquí expuesto manifiesto mi tristeza y rechazo a la decisión de la Cancillería a cargo del Secretario Marcelo Ebrard de que la representación mexicana ante la OEA votase en abstención la resolución del Pleno del Consejo Permanente que condenaba las detenciones de los líderes políticos de oposición en Nicaragua (recordemos que el régimen de Daniel Ortega de cara a las próximas elecciones presidenciales ha encarcelado con pretextos absurdos a todos los políticos de oposición que le pudiesen ganar en la elección).

Fuente de los Deseos: Ojalá el Gobierno de México cambie esa actitud convenenciera y hasta cobarde de no intervenir en la defensa de los derechos humanos de todas y todos los habitantes del mundo y particularmente de Nicaragua. Ojalá las y los ciudadanos mexicanos nos demás cuenta de que por encima de cualquier consideración debe prevalecer el respeto y la defensa, valiente y decidida, de todos los derechos humanos de todas las personas donde quiera que se encuentren.

Comentarios