Periodismo versus simulación y LatinUs

Carlo Daniel Aguilar González

La exhibición del montaje mostrado en la conferencia de prensa del miércoles 7 de abril en Palacio Nacional, que llevó a la detención de Florence Cassez e Israel Vallarta a finales de 2005 y motivó un conflicto diplomático entre México y Francia, ha sido uno de los temas en la agenda pública semanal con énfasis en la responsabilidad de los medios y el Periodismo, así como sus intereses económicos.

Aunque es cuestionable el tiempo dedicado (más de una hora) en Palacio Nacional, y que el presidente del Sistema Público de Radiodifusión (SPR) del Estado Mexicano, Jenaro Villamil, haya criticado transmisión de contenidos en medios con concesión comercial, el trasfondo del montaje y la forma de presentar “noticias” por parte de algunos medios merecen atención y análisis.

Más allá de individualizar las críticas al conductor de Televisa que participó en el montaje, que ni entonces ni ahora hace Periodismo, lo relevante para la agenda pública es evidenciar y poner la atención en la agenda que traen los medios de comunicación, los intereses económicos y políticos que representan o defienden bajo un disfraz de supuesta imparcialidad, y el lado oculto de la información que presentan.

Los medios de comunicación “son agentes portadores de agenda”, en términos del intelectual estadounidense Noam Chomsky, que simulan ser “portadores de la verdad” y presentarse como “paraíso de la imparcialidad”, pero hay que estudiarlos y entenderlos bajo tres filtros: la propiedad (de quiénes son o “quiénes están detrás”), sus fuentes de financiamiento y sus fuentes de información, consideró Efraín Mendoza Zaragoza, exdirector de Comunicación y Medios de la UAQ.

Entrevistado el martes 6 de abril en “Presencia Universitaria”, un día antes de la exhibida y “repasada” que le dieron a Loret de Mola al recordar uno de los momentos más vergonzosos de la Comunicación en México, el catedrático universitario Efraín Mendoza destacó que anteriormente se vivía una “tradición de simulación” entre el Presidente de la República y los medios de comunicación.

“Los medios de comunicación son parte de ese conjunto de fuerzas en conflicto… son agentes porque traen agenda propia. Eso nos hace salirnos de la tentación de ubicar a los medios de comunicación como “proAMLO” o “antiAMLO””, manifestó el especialista en medios y coordinador del Área de Humanidades en Consejo Universitario.

¿Ha sido un error de AMLO, “engancharse” en estos temas o con los medios?, le preguntó el periodista Alfredo Rodríguez.

“Tiene una manera de conducir la agenda pública a partir justo de hacer evidentes las confrontaciones, de poner sobre la mesa las discrepancias. En mi opinión eso es saludable. Venimos de una tradición de todo un siglo, de simulación. De decir en público algo que no pensamos, algo distinto de lo que realmente pensamos (…) 

“No podíamos esperar que este presidente llegara, se pusiera la banda presidencial en el pecho, a hacer la función hierática que el protocolo le marcara (…) Es sano para la vida pública (que el presidente) delibere, debata, defienda su proyecto, identifique a los grupos políticos, sobre todo a los encubiertos, que no son siglas partidistas sino los que financian a esas siglas partidistas…”.

En el caso de la plataforma “LatinUs”, que gracias al rastreo de los periodistas Julio C. Roa y Álvaro Delgado se sabe que el hijo y el yerno de Roberto Madrazo, el secretario particular del gobernador Silvano Aureoles (PRD) y más políticos son quienes “están detrás”, Mendoza Zaragoza puso énfasis en la “contradicción” de lo que dicen con lo que hacen, cuando al inicio de sus contenidos hicieron “confesión de parte”.

Uno de las frases de LatinUs al inicio fue: “no tenemos detrás a un grupo político”, situación que lo hizo recordar a que “el inconsciente no reconoce nombre”. 

“Ha hecho daño” al país que los medios se asuman como “víctimas”, advirtió (aplicaría también a conductores y personajes). Ahora muchos medios “son partícipes de proyectos antagónicos al que mayoritariamente fue votado en las urnas en 2018”.

Me sumo a la sugerencia para que los medios “se sometan y aguanten el escrutinio público”, y como el maestro Efraín señaló casi al finalizar la entrevista: se discuta la posibilidad de exigirles a los medios “su 3de3”: 1.-Declaración patrimonial (propiedad según Chomsky”), 2.- Declaración fiscal y 3.- Declaración de intereses.

 

*Periodista y profesor de la UAQ

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