Perfectibles, sí; prescindibles, no

31/01/2013
12:11
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A Jacqueline Peschard, por su desempeño al frente del IFAI

Tres instituciones emblemáticas de la incipiente democracia mexicana: el Instituto Federal Electoral, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el Instituto Federal de Acceso a la Información viven un momento difícil; además de darle argumentos a sus críticos, sufren una ofensiva que proviene de distintas trincheras y no siempre por buenas razones, en el extremo, algunos cuestionan su razón de ser y otros pretenden descabezarlas.

El tránsito azaroso a la democracia en México fue acompañado por la creación de instancias “ciudadanas” que empezaron a cumplir tareas antes reservadas al aparato gubernamental. El IFE reemplazó a la Comisión Federal Electoral que presidía el secretario de Gobernación. La misma CNDH nació en Gobernación pero pronto ganó vida propia. El IFAI, por su parte, respondió a las exigencias de diversas organizaciones de la sociedad, primordialmente el Grupo Oaxaca, de crear una institución que promoviera la transparencia y la rendición de cuentas.

Desde su fundación, el IFAI ha resistido toda suerte de artilugios legales de las dependencias federales que buscan preservar la opacidad. El gobierno del presidente Calderón convirtió al instituto en un adversario; la PGR fue la dependencia que mayor resistencia opuso al acceso de la ciudadanía a información oficial no catalogada como “reservada”.

Un caso sobresaliente, aún no resuelto, involucra al Servicio de Administración Tributaria y a la CNDH. Se trata de una resolución del IFAI que obliga al SAT a informar los nombres y las razones detrás de la cancelación de créditos fiscales que, aduciendo la “incosteabilidad de su cobro”, acordó la Junta de Gobierno en 2007. La suma de los créditos cancelados asciende a 73 mil 900 millones de pesos, de éstos 15 corresponden a montos de entre 100 y 500 millones de pesos y en 166 casos las cifras fluctúan entre 25 y 100 millones de pesos.

El SAT se ha negado a acatar la resolución del IFAI apelando a la reserva de datos personales prevista en el artículo 69 del Código Fiscal de la Federación, y en esa defensa encontró una aliada insospechada: la CNDH, que se puso del lado contrario al del IFAI. El interés público de conocer quiénes fueron esos contribuyentes beneficiados en detrimento de las finanzas públicas y cuáles fueron las razones para otorgar estas condonaciones sigue sin atenderse porque el IFAI carece de las atribuciones para exigir el cumplimiento de sus resoluciones.

Hoy, por el bullicio que generó la intervención de Ángel Trinidad Zaldívar al término de la sesión en la que se eligió como presidente a Gerardo Laveaga, algunos legisladores exigen que se vayan todos los comisionados. Sorprendió a muchos que el comisionado menos experimentado resultara electo, pero a los cargos de dirección, diría el célebre doctor Northcothe Parkinson, no suelen llegar los especialistas, son otros los rasgos del perfil deseable para quienes encabezan las instituciones. De las palabras de Trinidad Zaldívar, lo verdaderamente grave no son las acusaciones de indolente a Laveaga, sino las de falta de ética a Sigrid Arzt. La investigación en curso debe esclarecer los hechos y, en su caso, aplicar las sanciones que correspondan.

A nadie debe sorprender que en los órganos ciudadanizados se den comportamientos similares a los de las instancias gubernamentales a cargo de políticos y menos aún cuando algunos han sido cooptados por los partidos o Los Pinos. Pero los traspiés en estas instituciones y los retrocesos no deben llevar a vulnerarlos. Debemos de resistir la tentación de convertir un conflicto en pretexto para descabezar la institución (como se hizo con el IFE), lo que implica establecer fórmulas que eviten que esos cargos se conviertan en cuotas para los grupos de poder; revisar los criterios exigibles para quienes aspiren a esas responsabilidades; establecer mecanismos que garanticen probidad y ausencia de potenciales conflictos de interés por parte de quienes aspiran a esos cargos; dotar a las instituciones de mayores atribuciones para evitar que sus resoluciones sólo constituyan “llamadas a misa”; construir las condiciones que garanticen su autonomía, su independencia y su compromiso con los valores democráticos.

En lugar de debilitar o disminuir, hay que defender a las instituciones que tan penosamente hemos construido.

Presidente de Grupo Consultor Interdisciplinario

@alfonsozarate
Presidente de 
Grupo Consultor Interdisciplinario

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