Peregrinación: manifestación de fe para transformar a la sociedad

Gonzalo Guerrero Renaud

La peregrinación es una expresión impactante y transformadora de fe para nuestro pueblo. Nos recuerda que nuestra vida es un caminar al encuentro con Cristo porque al final, aspiramos a la salvación, como dijo el obispo queretano, monseñor Faustino Armendáriz en su mensaje del viernes con motivo del inicio de la caminata anual hacia el Tepeyac desde la comunidad de Neblinas, municipio de Landa de Matamoros.

Trabajar a favor de la vida, la familia y la paz para recuperar un modelo social en el que no haya violencia ni inseguridad son algunas de las ideas sobre las que reflexionarán los peregrinos, además de temas relacionados con el año de la vida consagrada y la importancia de la comunicación social, también se buscará que tengan acceso al sacramento de la reconciliación, según la circular episcopal del 15 de junio pasado.

Estos días, los queretanos podemos aprovecharlos para unirnos en esta peregrinación, ya sea física o espiritualmente, para reflexionar sobre nuestra vida y nuestra sociedad, y orar para pedir la ayuda de Dios y la intercesión de la Virgen María en su advocación de Guadalupe, a fin de mejorar nuestro comportamiento y nuestro entorno.

A fines del siglo XIX, comenzaron las peregrinaciones diocesanas anuales a la Basílica. La primera visita de los queretanos fue el 8 de septiembre de 1886, encabezada por el entonces obispo, Rafael Sabás Camacho, de manera que, con esta se cumplen 129 años.

Durante la Primera Guerra Mundial, y durante la persecución religiosa, hubo años en los que no se realizó la caminata pero se iban en tren. Mi abuelo, Eusebio Guerrero Morales, dijo alguna vez que en el periodo gubernamental de Saturnino Osornio (1931-1934), se iban en tren al poblado de Cazadero, delante de San Juan del Río, para iniciar la marcha.

En 1936, en un periodo en el que aún se sufría la persecución religiosa, el presbítero Salvador Septién editó un folleto conmemorativo del primer cincuentenario denominado “Romería al Tepeyac”. En 1947, por la fiebre aftosa, no se realizó formalmente la marcha, pero hubo quienes acudieron a la cita anual con la guadalupana.

En 1986, se celebró el primer centenario, siendo obispo don Alfonso Toriz Cobián, el director espiritual era el padre José Morales Flores, el presidente de la Unión de Peregrinos era don Manuel Piña. La comisión organizadora de los festejos de aniversario estaba formada por los señores Antonio Guerrero Rodríguez (que, dicho sea de paso, es mi papá y me mostró la Guía del peregrino conmemorativa, que se editó con el aval episcopal y del censor, el padre Guadalupe Alderete), Víctor Loyola Quintana y don Manuel Paredón Cornejo, quien es hoy, el decano de los periodistas queretanos.

Durante muchos años, la peregrinación salió el día 23 de junio de la ciudad de Querétaro y llegaba a San Juan del Río el día 24 (Día de San Juan). Para el año de 1974, por las modificaciones que había sufrido el calendario escolar, se cambió para celebrarse, del segundo, al tercer domingo de julio. Y para este año de 2015, nuevamente por causa del calendario escolar, la salida de la ciudad de Querétaro será el tercer domingo de julio, en tanto que los pueblos de la sierra salen hasta una semana antes, según su ubicación.

“La Pere” es una tradición de 129 años que nos une a los queretanos y nos ayuda a renovar nuestra fe en las cuestiones trascendentes de la vida humana, las cuales hay que tomar en cuenta para participar en la construcción de una sociedad que nos ofrezca las condiciones para alcanzar nuestro fin.

Analista político y miembro del PAN. @ggrenaud

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