¿Paridad o pragmatismo?

Marcela Ávila-Eggleton

Hasta 2009 una práctica habitual por parte de los partidos era utilizar los recursos asignados para capacitación política de las mujeres en la compra de enseres de limpieza presuntamente de “uso exclusivo” para ellas. Fue necesario que el IFE impusiera multas considerables para que empezaran a destinar los recursos de acuerdo con lo establecido por la ley. Esto viene a cuento dados los lineamientos aprobados por el INE para garantizar la que se cumpliera la “paridad en todo” planteada en la reforma constitucional de 2019 que obliga a los partidos a postular al menos 7 candidatas mujeres para la elección de 15 gubernaturas. Sin embargo, la forma en que han definido las candidaturas de mujeres despierta suspicacia.

¿Qué implica para los partidos postular mujeres? Si bien esto depende de cada caso y cada candidatura, lo cierto es que a pesar de las reformas siguen postulando mujeres más para cumplir con las cuotas que establece la ley que para impulsar su participación paritaria. Para el proceso electoral 2021 hay 115 personas postuladas para contender por las gubernaturas, 51.3% hombres y 48% mujeres. Hasta ahí la participación es paritaria. Sin embargo, cuando analizamos caso por caso, las cosas se ven distintas.

Más allá de los datos cuantitativos, hay elementos que vale la pena destacar. Para ello, se clasifican las entidades en 5 grupos.

1.      Sonora, Baja California Sur, Guerrero, Michoacán, San Luis Potosí y Sinaloa, donde las mujeres claramente no son competitivas; gane el partido que gane, la gubernatura la ocupará un hombre. Hasta hoy parece que la única posibilidad de modificar esta tendencia sería a partir de la resolución del TEPJF en torno a las candidaturas de Félix Salgado en Guerrero y Raúl Morón en Michoacán.

2.      Colima y Tlaxcala donde las preferencias las encabezan dos mujeres; sin importar el partido que gane, es prácticamente un hecho que la gubernatura la ocupará una mujer.

3.      Baja California y Chihuahua donde si bien las preferencias las encabeza una mujer, pudiera verse un cambio, aunque por distintas razones. En Baja California, si bien la candidata de la coalición encabezada por Morena va adelante en las preferencias, el candidato que ocupa el segundo lugar aún tiene posibilidad de remontar. En el caso de Chihuahua habrá que esperar qué efectos tiene la vinculación a proceso de la candidata puntera.

4.      Nayarit, Querétaro y Zacatecas con candidatos punteros seguidos por candidatas donde el margen entre primer y segundo lugar parece difícilmente remontable. 

5.      Campeche y Nuevo León en situación de empate técnico entre una candidata y un candidato, aunque en el caso de Nuevo León, la candidata de Morena con una significativa disminución en las preferencias producto de un escándalo de esos que nunca faltan en las campañas electorales.

Queda claro que el prejuicio que le permitió a los partidos no postular mujeres, pues “no eran capaces” o “no había suficientes” era sólo eso; lo que no impide que continúen buscando nuevos pretextos para postular a las mujeres en candidaturas poco competitivas y, sólo, cuando están obligados.

A la salida del túnel. No deje de seguir las publicaciones del Observatorio Electoral de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ donde se publica información relevante para que podamos tomar una decisión informada el próximo 6 de junio. 

 

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