Oposición inconsistente, débil e incongruente

27/06/2020
10:43
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Para competir en un proceso electoral y tener aspiraciones de lograr triunfos, los partidos políticos requieren, además de estructura, recursos y estrategia, bases sólidas, unidad y buenos candidatos.

Querétaro es hoy un buen botón de muestra de lo que sucede a nivel nacional con las oposiciones a los gobiernos establecidos.

Por la naturaleza de nuestro sistema, la vida democrática de cualquier entidad, ya sea un país, un estado o un municipio, requiere de equilibrios y contrapesos que limiten a los poderes ejecutivos, planteen alternativas a las líneas gubernamentales, establezcan límites a posibles excesos y, además, se conviertan en alternativa para las siguientes elecciones.

Desafortunadamente, tanto en Querétaro, como en México, la oposición partidista no ha sabido asumir ese papel.

En el caso de Querétaro, los intereses, conflictos, vendettas y hasta la ignorancia de sus integrantes, han mermado a una oposición que debería ayudar a equilibrar la vida pública del estado.

Una oposición real, responsable y articulada es extremadamente necesaria, no porque sea mi deseo que haya un cambio en los colores que encabezan tanto el gobierno estatal como los municipios, o que busque la permanencia de quienes hoy ostentan el poder, sino por que en la medida en la que esa oposición no sea consistente, fuerte y congruente; en la misma medida la vida democrática del estado será inconsistente, débil e incongruente y lo mismo sucede a nivel nacional.

En Querétaro, por ejemplo, al interior del PRI están enfrascados en un pleito personal entre el dirigente nacional, Alejandro Moreno, por la vía del dirigente actual, Paul Ospital, y el regidor por Querétaro, Juan José Ruiz; que si expulsan de la dirigencia a Ruiz o que si le niegan sus derechos partidistas y ahora, hasta una denuncia penal ha entrado al escenario.

En tanto, el todavía regidor y ex integrante del exclusivo círculo de los “Pepe Boys”, no pierde oportunidad de acusar de ignorantes a quienes le atacan, mientras el partido se hunde y pierde cada vez más la brújula, actitud a la que hay que sumar, una terrible política de comunicación.

Por otra parte, Morena, el partido del Presidente de la República, cuando menos en el estado. no termina de concluir su parto, sigue siendo un clan de facciones, personas, intereses e ignorancias. Un conjunto de tribus que se acusan mutuamente de traicionar los ideales, principios y estatutos partidistas, aunque no tengan idea de cuáles son.

Del PRD, el PVEM y demás chiquillería, hay poco qué decir pues prácticamente no existen; quizás el caso más rescatable, aunque no relevante sea el del Partido Querétaro Independiente que encabeza la diputada, Connie Herrera y al que, seguramente, veremos aliarse el próximo año con el PAN; lo demás es basura.

El próximo año hay elecciones de gobernador en Querétaro, se renovará el Congreso y se elegirá a 18 alcaldes junto con sus regidores, pero con la oposición que hoy existe, quienes ostentan el poder, sean del partido que sean, la tienen bastante fácil, aunque la cosa podría cambiar cuando conozcamos a los candidatos. Del tema nacional, si me lo permiten, nos encargaremos la próxima semana. Digo.

El último párrafo. El atentado que sufrió este viernes el secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, en el que perdieron la vida, una mujer civil y dos escoltas del mando, debe recibir una adecuada respuesta del Estado Mexicano. Más allá de filias o fobias, es urgente cerrar filas y demandar que, en materia de seguridad, las cosas se hagan bien ya. Les digo.

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