Oportunidad de los acuerdos | Querétaro

Oportunidad de los acuerdos

Desde las elecciones de 1997, los Presidentes de la República han contado con una legislatura dividida, esto es ningún partido político, incluido al que pertenece el ejecutivo, cuenta con la mayoría en el Congreso de la Unión.

Lo que será la LXI Legislatura no es la excepción y quien vaya a ser el Presidente de México, no tendrá mayoría en la legislatura, por lo que es obligatorio el tener siempre abiertos los caminos del diálogo y entendimiento con otras fuerzas políticas representadas en el propio Congreso.

Ya desde el día lunes de esta semana, los legisladores federales electos han iniciado su registro ante las propias Cámaras y concluirán esta labor el día 28 de agosto, precisamente un día antes de la instalación de ambas cámaras, cuya ceremonia de inicio de labores la encabeza una mesa de decanos y para evitar suceda como aquel agosto de 1997 en que no se podía instalar el Congreso Federal.

Hay que recordar que debido a la crisis económica que sufrimos todos los mexicanos en el año de 1994, el gobierno del Presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, sin autorización del Congreso Mexicanos dispuso de un Programa de Rescate Bancario que se conocería como FOBAPROA y que ante la crisis mundial y principalmente latinoamericana era necesario darle soporte legal de gran calado con la emisión de varios instrumentos legales, para darle certidumbre a dicho rescate y a la propia economía mexicana.

Sin mezquindades y haciendo a un lado motivaciones político-partidistas, los legisladores del Partido Acción Nacional (PAN) le dieron viabilidad y sustento al nuevo y fortalecido Sistema Financiero Mexicano, con la aprobación de varias leyes y decretos, entre los que se contaba la creación del Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB), actuando como un Oposición Responsable.

Para el año 2000 asciende al Poder Ejecutivo el Presidente Vicente Fox Quesada, emanado del Partido Acción Nacional (PAN), quien logra algunos avances ante el legislativo como son la creación de la Secretaría de Seguridad Pública, del Instituto Nacional de la Mujer, del Servicio Civil de Carrera, del  Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos, entre otros, lo que ha dado sustento a la fortaleza del sistema financiero mexicano ante los momentos de crisis mundial actual.

Sin embargo topó con pared, tratándose de reformas estructurales como son la hacendaria, fiscal, energética y laboral, principalmente debido a la mezquindad y oportunismo político tanto del Partido Revolucionario Institucional como del PRI, intento que en materia fiscal realizó tanto en la LVII como en la  LVIII Legislatura.

Igual derrotero tuvo el presidente Felipe Calderón Hinojosa, quien logró una reforma en pensiones para ser viable el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), así como una tenue reforma hacendaria que dio como origen al denominado Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU), que la ha permitido una mayor Recaudación Fiscal, además de algunas adecuaciones de fondo en materia de seguridad y justicia.

Sin embargo, se ha encontrado reticencias por parte de los legisladores del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Partido Revolucionario Institucional (PRI), para quitarle el freno al cambio trascendente y de fondo que este país necesita, con reformas estructurales en lo energético, fiscal, hacendario, laboral, educativo, entre otras muchas materias.

Hoy como sucedió en 1998 que le apostó por el país, el próximo Presidente de México tiene la gran oportunidad de contar con Grupo de  Parlamentarios como es el del PAN que sea solidario con México y que está dispuesto a entrarle a fondo a las grandes transformaciones que el país necesita, no obstante que nuevamente se encuentran desde la oposición.

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