Opera romántica: Jacques Offenbach

Francisco González de Cossío

Jacques Offenbach nació en Colonia, Alemania, en 1819 y falleció en París, Francia, en 1880. Compositor y chelista de origen judío-alemán nacionalizado francés (su nombre original es Jakob; su apellido real era Eberst pero su padre poco antes de su nacimiento se lo cambió por el nombre de su ciudad natal, Offenbach del Meno, cerca de Fráncfort). Es el creador de la opereta francesa y de la comedia musical. Sus obras están siempre en el repertorio de las grandes casas de ópera del mundo. Fue uno de los compositores más influyentes de la música popular europea del siglo XIX.

Mudado a Francia donde vivió desde 1833, obtiene su naturalización en 1860. Estudió chelo y violín. En 1833 viajó a París, donde se inscribió en el Conservatorio; fue discípulo de Luigi Cherubini. Fue chelista en diversas orquestas, entre ellas la de la Opéra-Comique. Fue un prolífico compositor, un adicto al trabajo; compuso 65 óperas, 37 operetas y 20 vodeviles y piezas de teatro. Mencionaremos sólo las que perduran en los repertorios mundiales.

Su obra más seria y ambiciosa es Los cuentos de Hoffmann, que no llegó a concluir a causa de su muerte a los 61 años de edad. La calificó como opéra fantastique y fue su última obra, a la cual le completó la partitura para el piano y escenas para el primer acto, con indicaciones para los siguientes 3 actos y un epílogo, con instrumentación de Ernest Guiraud; sin embargo, muere sin terminarla y se estrena en la Opéra-Comique al año siguiente con un rotundo éxito, habiéndose representado más de 100 veces en su primera temporada. Se basa en una pieza de teatro de Jules Barbier y Michel Carré. Se le considera su única obra escénica seria, en torno al personaje del poeta E.T.A. Hoffmann. Es realmente una ópera fantástica, con cuadros extraordinarios, como la Taberna de Lutero en Núremberg, Olimpia, la muñeca mecánica, y los otros amores del poeta Hoffman: Antonia y Giulietta. Es una delicia de obra que ningún diletante de la música debe dejar de conocerla. Hay una versión que recomendamos con Plácido Domingo, Luciana Serra, Agnes Baltsa e Ileana Cotrubas, en el Covent Garden.

Su siguiente ópera en popularidad es La Bella Helena; basada en un libreto de Henri Meilhac y Ludovic Halévy, ópera-bufa en 3 actos estrenada en París en diciembre de 1864 en el teatro Variétés. Un encanto de ópera de principio a fin; el tema es una parodia de la historia de la huida de Helena con Paris, ambientada en la Guerra de Troya.

Otra ópera sensacional es Orfeo en los infiernos, libreto de Hector Crémieux y Ludovic Halévy, ópera bufón en 2 actos de 1858; París, Bouffes-Parisiens; revisada como opéra-féerie (de magia) en 4 actos. El finale de esta obra se convirtió en el extraordinariamente popular cancán. Fue la primera ópera larga de Offenbach y la primera vez que usó la mitología griega como fondo para una de sus óperas bufas. La obra hace referencia al mito del poeta y músico Orfeo y su esposa, Eurídice, el mito amoroso más antiguo de la Grecia clásica.

Otras óperas muy populares pero que por limitación de espacio no las reseñamos son La Gran Duquesa de Gérolstein basada en un libreto de Henri Meilhac y Ludovic Halévy, ópera bufa en 3 actos; La Périchole, también de Meilhac y Halévy a partir de la obra de Prosper Mérimée, ópera bufa en 2 actos; La Vie parisienne de Meilhac y Halévy, ópera bufa en 5 actos; y La Niña del Tambor-mayor de Henri Chivot y Alfred Duru, opéra comique en 3 actos.

Gran genio francés; sus restos reposan en el Cementerio de Montmartre.

*Diplomático queretano; diletante de la música clásica.

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