Olga Sánchez Cordero: gestión de claroscuros

Concepción Delgado Parra

El paso por la Secretaría de Gobernación de Olga Sánchez Cordero deja un regusto a poco. Se trata de la primera mujer en ocupar este cargo en la historia política de México. Sin embargo, su actuación no brilló como se esperaba. Durante los casi tres años que permaneció en esta posición no logró concretar las promesas ofrecidas por el actual presidente. Una de las deudas pendientes es la creación de un sistema de justicia transicional dirigido a poner fin a la violencia perpetrada por décadas en nuestro país.

Mientras la exsecretaria de gobernación mantuvo la titularidad de esta cartera desarrolló una importante agenda en contra de la violencia hacia las mujeres. Declaró en diferentes ocasiones, pese a la postura del ejecutivo federal, que la 4T debía ser “feminista”. Incluso, en alguna ocasión señaló momentos en los que fue sujeta a violencia de género en el marco de las reuniones del Gabinete de Seguridad.

“Se hacían grupos de puros hombres, estaba yo la única, y saben quién me volteaba a ver, nadie, antes de que llegara el presidente, ahí estaban cuchicheando todos, verdad, menos yo, yo no estaba incluida en esas bolitas de funcionarios”, apuntó en una ocasión la extitular de la Segob, a propósito de su intervención en el foro “Participación política de las mujeres en México: retos y temas pendientes”, organizado por la Asociación Mexicana de Estudiantes de la Universidad de Harvard.

Los claroscuros configuraron la marca de identidad del desempeño de Sánchez Cordero. Durante su gestión mostró una limitada capacidad de operación política que bien podría interpretarse en clave de un acotamiento impuesto por el presidente. Frente a la que destacó su capacidad y compromiso para acompañar temas de combate a la trata de personas, construcción de la cultura de la legalidad y defensa de los derechos humanos.

La popularidad de Olga Sánchez Cordero se fraguó en su inquebrantable fuerza para defender mediante argumentos constitucionalistas los principios de protección a los Derechos Humanos. Uno de sus objetivos centrales estuvo encaminado a modificar el mecanismo de protección a defensoras y periodistas para ampliar la garantía de protección de las actividades que realizan. No obstante, al final de su administración, los resultados fueron escasos.

Ahora regresa al Senado de la República, se reintegra para presidir la Mesa Directiva de la Cámara, bajo la encomienda de concretar algunas de las iniciativas de ley promovidas por el presidente Andrés Manuel López Obrador, entre las que destacan la Ley Reglamentaria de la Revocación de Mandato, Ley de la Armada de México y la prohibición a las pruebas en animales de productos cosméticos.

La designación por unanimidad de la exsecretaria de Gobernación, por parte de los senadores de Morena y sus aliados del PT, PVEM y PES, envía una señal de unidad que apunta al fortalecimiento de la agenda legislativa que resultará útil de cara a la segunda mitad del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. La capacidad de operación política de Sánchez Cordero en el Senado de la República, pronto será revelada. 
Doctorada en Ciencias Políticas y Sociales por la UNAM y Posdoctorada por la Universidad de Yale

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